por Redacción RPP
Israel reconoce disparos contra Hind Rajab y abre investigación penal tras grabación viral
Este miércoles, el ejército israelí admitió oficialmente que sus soldados abrieron fuego contra un vehículo en la ciudad de Gaza a principios de 2024. En su interior viajaba la niña de cinco años Hind Rajab, junto a su familia; un ataque que provocó una condena internacional y generó conmoción global.
La Fiscalía Militar de Israel ordenó la apertura de una investigación penal tras revisar las conclusiones del Mecanismo de Investigación y Evaluación del Estado Mayor. Según el informe oficial, las tropas dispararon contra el automóvil de la familia Hamada al identificarlo erróneamente como un vehículo que se acercaba a sus posiciones.
A pesar de esta confusión inicial, investigaciones periodísticas previas ya habían sugerido la responsabilidad de tanques israelíes en la zona. La tragedia se agravó cuando una ambulancia de la Media Luna Roja, coordinada por el propio ejército para rescatar a la menor, fue alcanzada por un proyectil que mató a dos paramédicos.
Hind Rajab había suplicado ayuda durante tres horas antes de morir. Su angustiosa súplica se hizo viral mundialmente tras haber sido transmitida en directo por la organización humanitaria. Inicialmente, el ejército israelí negó su presencia en la zona del incidente, pero esa postura cambió tras la revisión interna.
La decisión surge porque los hallazgos determinaron la existencia de sospechas razonables de conducta delictiva. Tras los hechos de 2024, cuando la menor suplicó ayuda por horas a la Media Luna Roja, Israel admitió el ataque al vehículo y a la ambulancia enviada a rescatarla.
El Ejército israelí anunció este miércoles que iniciará una investigación criminal liderada por su división especializada tras revisar los hallazgos del ataque contra Hind Rajab. La decisión se fundamenta en supuestos fallos en la coordinación del movimiento de la ambulancia de la Media Luna Roja Palestina, según comunicaron las autoridades militares. El vehículo Kia Picanto donde transitaba la menor sufrió un total de 335 impactos de bala, cifra detallada por un estudio de Forensic Architecture y citado por la agencia EFE. Tras el ataque inicial, Hind permaneció con vida y logró mantener comunicación con los operadores de emergencia mientras observaba cómo se aproximaban los tanques israelíes.
Rana Faqih, la operadora que acompañó a la niña por teléfono a la cadena BBC, relató la tensión del momento: "En un momento dado, ella me dijo que estaba oscureciendo. Tenía miedo. Me preguntó a qué distancia estaba mi casa. Me sentí paralizada e impotente".
No obstante, el informe militar también aborda incidentes distintos, determinando que no se tomarán medidas penales por la muerte de cuatro trabajadores de Médicos Sin Fronteras en ataques ocurridos entre noviembre de 2023 y febrero de 2024.
Emboscada contra personal médico en Rafah
Más allá del caso de Hind Rajab, las autoridades militares israelíes han ordenado una segunda investigación penal vinculada a una emboscada ocurrida en marzo de 2025. El suceso sucedió en la zona de Tal al-Sultan, dentro de Rafah, donde soldados dispararon sucesivamente contra un convoy compuesto por cinco ambulancias señalizadas, un camión de bomberos y un vehículo de la ONU.
Dicho ataque resultó en la muerte de 15 personas, entre paramédicos y trabajadores humanitarios. Los cuerpos fueron posteriormente enterrados en fosas comunes por los propios militares tras utilizar excavadoras sobre los vehículos afectados. Este segundo caso demuestra una gravedad similar a la del incidente que costó la vida a la niña palestina, aunque el Ejército ha optado por no abrir proceso penal para las muertes de personal médico internacional en fechas anteriores.
"Fueron asesinados con sus uniformes. Conduciendo sus vehículos claramente marcados. Con sus guantes puestos. En camino a salvar vidas. Esto nunca debió haber ocurrido", declaró Jonathan Whittall, un oficial de la ONU que participó en la recuperación de los restos, según informes internacionales.
Caso World Central Kitchen: la decisión de no investigar
A diferencia de otros episodios, la Fiscalía Militar de Israel optó por no iniciar una investigación penal tras el bombardeo contra el convoy de la organización World Central Kitchen (WCK) ocurrido en abril de 2024.
En aquel ataque murieron siete trabajadores humanitarios, incluida una ciudadana australiana, después de que los vehículos fueran alcanzados por una serie de ataques aéreos a pesar de tener logotipos visibles y haber coordinado su ruta con los militares.
El ejército concluyó que se trató de un error de identificación al confundir a los ocupantes con operativos de Hamás y que las decisiones de los comandantes no elevaron sospechas razonables de conducta criminal. Ante este fallo, la organización reaccionó firmemente: "No ha habido nunca ninguna excusa o justificación para los ataques, y no hay nada en este relato que lo haga. La decisión es inconsistente con la verdad completa y profundamente ofensiva".
Médicos Sin Fronteras: impunidad confirmada por FDI
El informe del ejército también abordó incidentes que involucraron a la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), determinando que no se tomarán medidas penales por la muerte de cuatro de sus trabajadores en dos ataques distintos ocurridos entre noviembre de 2023 y febrero de 2024.
Aunque las FDI reconocieron que se produjeron muertes trágicas, consideraron que las tropas actuaron basándose en la información disponible en ese momento, lo que ha reforzado las críticas de organizaciones de derechos humanos sobre un clima de impunidad. Sin embargo, el caso de Hind Rajab presenta una dinámica distinta: Israel reconoció que sus soldados dispararon al vehículo en el que murió la niña palestina, quien pidió ayuda durante horas.
En este contexto específico, a diferencia del silencio procesal anterior, se estableció responsabilidad directa sobre el hecho bélico. Mientras que en los casos de WCK y MSF las FDI sostuvieron que no hubo negligencia criminal ni errores evitables por parte de los comandantes, la declaración oficial respecto a Rajab validó la acción de disparar contra un vehículo civil.
Esta distinción resalta cómo el sistema judicial israelí ha tratado diferentemente cada incidente, variando entre la absolución técnica basada en la información del momento y la admisión explícita de la participación militar en una muerte civil confirmada. "No se presentan casi acusaciones contra soldados o comandantes por delitos cometidos", afirmó Ziv Stahl, directora ejecutiva de Yesh Din. La organización de derechos humanos denunció que, a pesar del contexto, el sistema judicial no procesa estas denuncias. Esta falta de acción genera preocupación en la comunidad internacional sobre la impunidad real que reina actualmente frente a las violaciones de derechos fundamentales en la zona de conflicto actual.
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