por Javier Prialé
La Cámara de Comercio y Producción de Piura advierte que el mango, la uva, el arándano y el banano orgánico también sufren por El Niño.
Javier Bereche, presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, alertó sobre una menor producción en la próxima campaña agrícola para diversos cultivos. Según el dirigente empresarial, además del limón, están afectados el mango, la uva, el arándano, el algodón y el banano orgánico por las condiciones climáticas actuales.
El fenómeno de El Niño ya está alterando la agricultura en Piura, poniendo en riesgo la producción de 2027. Las altas temperaturas están cambiando los procesos naturales de floración, lo que podría reducir drásticamente la oferta disponible en los mercados para los consumidores.
“Si no hay frío, no hay floración, o hay una floración incompleta o escasa”, señaló Bereche durante su entrevista con Economía para Todos de RPP. Este detalle es vital porque los meses de mayo, junio y julio son cruciales para que las flores se conviertan en frutos en la costa norte.
La alteración de este ciclo agrario reduce la posibilidad de formación de frutos, lo cual impactará directamente en el mercado. Bereche explicó que el efecto principal se sentirá con mayor claridad a partir del próximo año debido al largo ciclo agrícola.
“El principal impacto de la agricultura probablemente lo vamos a sentir a partir del próximo año, porque es la cosecha grande”, indicó. La menor floración inevitablemente se traduce en una menor cosecha de limón durante la campaña 2027.
Esto generará presiones sobre los precios, especialmente durante el verano de ese año. La reducción de la oferta disponible en los mercados será inminente si no se revierte la situación climática actual que afecta a todos estos productos agrícolas de la región norteña.
Piura se erige como uno de los pilares agroexportadores del país, abasteciendo al mercado nacional con limón y mango. Por ello, cualquier contracción en su producción resuena directamente sobre la seguridad alimentaria y el comercio exterior. La alerta es temprana: la campaña agrícola en curso marca el punto de inflexión para medir la magnitud real que deja El Niño. Bereche, representante del sector empresarial piurano, aclaró que los frutos cosechados en el segundo semestre de 2026 son estratégicamente vitales. Gran parte de esa cosecha se destinará a las exportaciones programadas para el primer trimestre de 2027. Esto significa que la verdadera dimensión del daño climático no será visible hasta los primeros meses del próximo año, cuando los volúmenes ingresen al mercado global. La incertidumbre afecta toda la cadena de valor: desde quienes siembran y trabajan la tierra, pasando por las empresas de comercialización, hasta los exportadores finales. Aunque existe un posible efecto rebote positivo tras el fenómeno, no será suficiente para borrar el impacto estructural proyectado. Bereche detalló que históricamente, cuando regresan las temperaturas frías después del Niño, la floración se acelera drásticamente. Esto genera una sobreproducción temporal con volúmenes más altos de lo usual: «Siempre después de un fenómeno del Niño, cuando viene el rebote de frío, hay una sobreproducción porque la floración es más rápida y los volúmenes son más altos», sostuvo el empresario. Sin embargo, este repunte estacional no evitará la caída registrada durante la campaña crítica de 2027. El sector permanece en estado de alerta máxima, monitoreando cada cambio climático para prever sus consecuencias económicas. El comportamiento del limón será el indicador clave: si la producción baja, ¿se traducirá esto en una reducción drástica de la oferta y un encarecimiento para los consumidores durante el verano de 2027? La historia reciente confirma esta vulnerabilidad. En septiembre de 2023, el precio mayorista del limón se disparó hasta superar los S/10 por kilo, cifra que luego retrocedió a cerca de S/4 en octubre. RPP informó que este alza masiva fue consecuencia directa de una menor producción causada por fuertes lluvias en el norte del país. Dichas lluvias impidieron la floración en miles de hectáreas, dejando sin frutos zonas clave donde se concentra casi el 60% de la producción nacional entre enero y junio.Un antecedente claro es el año 2017, tras el Niño Costero. En Tambogrande, según RPP, el precio del saco de 50 kilos subió de unos S/40 a entre S/180 y S/200. Especialistas del INIA explicaron entonces que las lluvias y altas temperaturas dañaron la yema floral, reduciendo entre 40% y 60% la producción.
Ese evento permite establecer un vínculo con la situación actual: el riesgo no es una menor cosecha, sino que una reducción significativa de la oferta podría trasladarse al precio del limón durante el verano de 2027. Esto ocurriría especialmente si las condiciones climáticas vuelven a afectar la floración y ponen en peligro la disponibilidad para ese periodo.
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