Tras los recientes movimientos sísmicos en diversas regiones del país, la importancia de tener una mochila de emergencia lista ha vuelto a estar en agenda para responder durante las primeras horas posteriores a un desastre. La Oficina de Defensa Nacional del Seguro Social de Salud (EsSalud) recomienda que las familias dispongan de suministros suficientes para cubrir sus necesidades básicas y proteger su salud durante las primeras 72 horas posteriores a una emergencia.

Además de agua y alimentos no perecibles, la institución señaló que el kit debe contener un botiquín y considerar los medicamentos que cada integrante de la familia utiliza habitualmente. EsSalud destacó que el contenido de una mochila de emergencia no debe ser idéntico para todas las familias; es necesario considerar la edad, las condiciones y las necesidades particulares de cada miembro.

H2>¿Qué debe tener el botiquín de la mochila de emergencia?

Según EsSalud, el botiquín debe incluir implementos básicos que puedan utilizarse para una atención inicial ante heridas o lesiones menores. Entre los artículos recomendados se encuentran mascarillas, alcohol etílico, gasas estériles, espardiplo, vendas adhesivas y vendas elásticas. Estos productos deben revisarse periódicamente para comprobar su estado, fecha de vencimiento y condiciones de conservación.

Medicamentos para personas con tratamientos permanentes

Las personas que siguen tratamientos por enfermedades crónicas deben disponer de sus medicamentos de uso habitual en cantidad suficiente para afrontar una eventual interrupción temporal del acceso a servicios o establecimientos de salud. Esta planificación cobra especial importancia en hogares con niños, adultos mayores o personas que requieren medicación permanente, cuyo kit deberá adecuarse a sus necesidades específicas.

EsSalud advierte contra la automedicación

La institución precisó que antibióticos, antipiréticos, antiinflamatorios y cremas para infecciones deben incorporarse únicamente cuando hayan sido prescritos previamente por un profesional de la salud para la persona que los requiere. El contenido varía según las necesidades particulares, evitando estandarizar el equipo para todos.

EsSalud enfatiza que contar con una mochila de emergencia es solo un paso en la preparación familiar; el objetivo real es garantizar continuidad en tratamientos médicos indicados y cubrir necesidades básicas durante los primeros momentos de un desastre, sin fomentar la automedicación. Por ello, la institución aconseja revisar periódicamente los fármacos almacenados para descartar aquellos con fecha vencida o deteriorados por problemas de conservación, asegurando que sean aptos para su consumo. La preparación debe ser integral: antes de cualquier sismo, es vital identificar las zonas seguras dentro de la vivienda y definir rutas claras de evacuación, así como establecer un punto de encuentro familiar único en caso de dispersión. Durante el evento sísmico, se debe mantenerse alejado de ventanas y superficies vitrinas para evitar cortes por rotura de vidrio. Además, resulta crucial conocer mecanismos alternativos de comunicación si las redes habituales colapsan. Para este fin, EsSalud recuerda la utilidad del servicio gratuito 119, diseñado específicamente para dejar o escuchar mensajes de voz cuando las líneas convencionales están afectadas. Este recurso facilita el contacto entre familiares en situaciones críticas donde la conectividad normal falla. La institución subraya que definir anticipadamente un punto de encuentro es fundamental si los miembros del hogar se encuentran en lugares distintos al momento del desastre, permitiendo una reunión rápida y segura. La revisión de la mochila no puede ser esporádica; EsSalud exige realizarla cada seis meses. En esta verificación periódica, se deben reemplazar productos vencidos o dañados y actualizar el listado de medicamentos según las necesidades actuales de cada integrante de la familia. La preparación anticipada permite organizar mejor la respuesta del hogar y reduce significativamente los riesgos para la salud durante las horas críticas posteriores al desastre. Al mantener la mochila lista y conocer los protocolos de seguridad, se asegura una contención efectiva ante emergencias sismológicas o similares, protegiendo el bienestar físico y emocional de todos los miembros de la casa sin depender de soluciones improvisadas ni de fármacos no evaluados por un profesional.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →