Trabajar desde casa suele implicar permanecer horas frente a una computadora, un hábito que se intensifica cuando las reuniones encadenadas reducen las oportunidades para levantarse o cambiar de postura. En este contexto, María Carreira Míguez, coordinadora del Grado de Fisioterapia de la Universidad Europea de Andalucía, advierte sobre los riesgos posturales. La especialista sostiene que la prevención de molestias musculoesqueléticas no debe centrarse únicamente en contar con mobiliario ergonómico.

“Investigaciones recientes subrayan que el riesgo musculoesquelético está más ligado al tiempo total en posturas fijas que a la calidad del mobiliario de forma aislada”, explica Carreira. Por ello, priorizar el movimiento durante la jornada es crucial y no se debe asumir erróneamente que una silla ergonómica elimina los efectos negativos de la inactividad prolongada.

El espacio elegido para teletrabajar también requiere ajustes básicos, especialmente si se utilizan temporalmente mesas de comedor u otros muebles no diseñados como estaciones de trabajo. La especialista identifica tres aspectos fundamentales a considerar: la posición de la pantalla, el apoyo lumbar y la profundidad del asiento. Para configurar adecuadamente la pantalla, su borde superior debe quedar aproximadamente a la altura de los ojos. Además, es necesario mantener un soporte lumbar correcto y dejar un pequeño espacio entre el borde del asiento y la parte posterior de las rodillas.

El objetivo de estas medidas es evitar permanecer en posiciones incómodas por periodos prolongados. Sin embargo, incluso con una configuración ideal, seguir moviéndose regularmente sigue siendo vital para la salud física.

Respecto a los accesorios ergonómicos, su utilidad depende de las características específicas del puesto y de las necesidades individuales. Carreira menciona el ratón vertical como una alternativa eficaz para mantener el antebrazo y la muñeca en una posición distinta durante el uso del equipo. Asimismo, señala que un reposapiés puede ser muy útil cuando, tras ajustar correctamente la silla respecto a la mesa, los pies no logran apoyarse de manera estable. Estos elementos complementarios buscan optimizar la ergonomía sin depender exclusivamente de grandes inversiones en mobiliario especializado. La clave reside, al final, en combinar herramientas adecuadas con una conciencia activa sobre el movimiento corporal constante durante toda la jornada laboral remota.
Sin embargo, los accesorios no sustituyen la necesidad de interrumpir periodos prolongados de sedentarismo. Por ello, se recomienda incorporar movimientos que rompan el tiempo inactiva en el puesto de trabajo, incluso sin abandonarlo completamente. Entre las acciones sugeridas por la especialista figuran llevar suavemente el mentón hacia atrás para una retracción cervical, abrir el pecho con las manos extendidas y realizar círculos con los hombros. Estas gestos pueden integrarse durante breves descansos entre tareas o reuniones, además de levantarse y cambiar de posición cuando las condiciones lo permitan.

“La cultura del teletrabajo debe evolucionar de ‘estar sentado correctamente’ a tener libertad para moverse y cambiar de posición frecuentemente”, sostiene Carreira. La prevención de molestias asociadas al trabajo remoto no termina con la configuración del escritorio; mantener actividad física regular también forma parte de un estilo de vida saludable. “El movimiento es salud, hay que hacer deporte y llevar una buena alimentación para poder envejecer en buenas condiciones”, concluye la experta.

Finalmente, si el dolor de espalda, cuello, hombros o extremidades aparece de manera persistente, aumenta su intensidad o limita las actividades cotidianas, resulta recomendable buscar una evaluación profesional. La salud integral requiere combinar un entorno ergonómico con hábitos constantes fuera del horario laboral para mitigar los efectos del sedentarismo crónico en la oficina. Es fundamental recordar que el bienestar físico depende tanto de cómo nos sentamos como de cuánto nos movemos diariamente, integrando pausas activas y ejercicio regular como pilares esenciales para mantener una postura correcta y evitar lesiones musculoesqueléticas a largo plazo en quienes trabajan desde casa.

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