La nueva estructura lunar fue fotografiada una semana después del choque y presenta material expulsado alrededor de la zona de impacto.
La Luna tiene oficialmente un nuevo cráter. El 5 de agosto, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó contra la superficie de nuestro satélite natural a una velocidad estimada de 8.700 kilómetros por hora. El choque ocurrió cerca de los cráteres Einstein y Bell, después de que la trayectoria del objeto fuera alterada durante más de un año por la actividad solar y las fuerzas gravitacionales.
Los días 11 y 12 de agosto, el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA observó la zona y tomó fotografías desde unos 96 kilómetros sobre la superficie lunar. Las imágenes permitieron confirmar la formación de un cráter de aproximadamente 18 metros de diámetro y menos de tres metros de profundidad. A su alrededor también aparecen zonas claras y oscuras formadas por el material expulsado durante el impacto.
Las imágenes revelan el material expulsado por el impacto
El LRO no fue el único instrumento que permitió estudiar las consecuencias del choque. El orbitador lunar surcoreano Danuri también fotografió la zona, mientras que el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral detectó señales químicas en la nube de material generada durante el impacto.
Las imágenes LRO de antes y después muestran la superficie lunar antes del impacto de la etapa superior del Falcon 9 y el nuevo cráter.
El VLT identificó líneas espectrales correspondientes a sodio y litio en el penacho que se formó después de la colisión. Estas señales fueron detectadas durante entre cinco y diez minutos. Según el Observatorio Europeo Austral, el sodio probablemente procedía del suelo lunar, mientras que el litio podría haber sido aportado por la propia etapa del cohete.
Las fotografías del LRO revelan patrones distintivos de material expulsado alrededor del nuevo cráter. Estas zonas exhiben tonalidades claras y oscuras, evidencia directa de la excavación y dispersión provocada por el impacto en la superficie lunar.
Una etapa de Falcon 9 quedó durante más de un año en el espacio
El objeto que finalmente impactó formaba parte de un Falcon 9 lanzado el 15 de enero de 2025. Su etapa superior, destinada originalmente al lanzamiento del módulo Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace y la misión Hakuto-R de ispace, completada su función, permaneció flotando en el vacío durante más de un año. Sin embargo, no fue una maniobra intencional lo que llevó al choque contra la Luna.
La NASA aclaró que la actividad solar y las fuerzas gravitacionales modificaron gradualmente su trayectoria hasta conducir al vehículo hacia la superficie lunar. Durante meses, astrónomos y sistemas de seguimiento monitorearon el movimiento del objeto para calcular con precisión el lugar aproximado donde terminaría su descenso. Entre los investigadores que siguieron su ruta se encontraba el astrónomo Bill Gray.
Los cálculos permitieron determinar anticipadamente que la etapa, con un peso de unas cuatro toneladas, chocaría contra la Luna a una velocidad cercana a los 8.700 kilómetros por hora. Este impacto ha despertado interés global sobre el creciente número de objetos artificiales que llegan al entorno lunar.
A medida que aumenten las misiones de exploración y las operaciones privadas alrededor del satélite natural, el seguimiento de etapas de cohetes y otros restos espaciales podría convertirse en un aspecto cada vez más importante para evitar riesgos a futuras naves e instalaciones.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta