José Salvador Alvarenga, un pescador salvadoreño que radicó en Chiapas, México, partió desde Costa Azul el 17 de noviembre de 2012 acompañado por Ezequiel Córdoba. El joven tenía apenas 22 años y ambos buscaban tiburones. Sin embargo, una tormenta los sorprendió mar adentro y dañó severamente la embarcación de fibra de vidrio, que medía unos siete metros. Quedaron sin motor, remos ni posibilidad de comunicarse para pedir auxilio.
Desprovistos de recursos básicos, ambos quedaron a merced de las corrientes del océano Pacífico y comenzaron una deriva que se prolongaría durante más de un año. Durante los primeros meses, tuvieron que aprovechar prácticamente todo lo que encontraban en el mar. Capturaban peces, tortugas y aves marinas, que consumían sin cocinar, mientras que el agua de lluvia era recolectada en botellas de plástico.
La experiencia de Alvarenga como pescador resultó fundamental para la supervivencia. Según su relato, recurrió a técnicas que había aprendido durante su infancia en su país natal y consiguió atrapar peces directamente con las manos, una habilidad clave en aquellas circunstancias extremas. Esta travesía por el Pacífico hasta llegar a tierra firme fue posteriormente reconstruida en 2015 junto al periodista Jonathan Franklin en el libro '438 Días', que narra su odisea.
Córdoba, sin embargo, no logró soportar aquellas condiciones tan adversas. De acuerdo con el testimonio del pescador, dejó de consumir alimentos crudos y su estado físico comenzó a deteriorarse hasta que murió de hambre y deshidratación aproximadamente cuatro meses después de la partida. Alvarenga permaneció solo frente al inmenso mar.
Una travesía de casi 11.000 kilómetros por el océano Pacífico
El pescador salvadoreño Ezequiel Alvarenga logró alcanzar tierra firme el 30 de enero de 2014 en el atolón de Ebon, perteneciente a las Islas Marshall, tras 438 días a la deriva. Su supervivencia fue posible impulsado únicamente por las corrientes y las condiciones meteorológicas, habiendo recorrido prácticamente todo el océano Pacífico desde la costa mexicana. Las reconstrucciones más citadas estiman que su trayectoria abarcó alrededor de 10.800 kilómetros, aunque estas cifras varían según el método utilizado para calcular su ruta, situando la distancia entre aproximadamente 8.800 y casi 11.000 kilómetros.
Su historia quedó plasmada en el libro 438 Days, escrito junto al periodista Jonathan Franklin a partir de decenas de horas de entrevistas en 2015. Sin embargo, la familia de su compañero, Córdoba, inició una demanda civil contra Alvarenga sosteniendo que habría recurrido al canibalismo para sobrevivir tras el fallecimiento del otro hombre. A pesar de haber sido rescatado, el pescador necesitó asistencia médica y pasó varias semanas bajo atención antes de volver a caminar sin ayuda. La experiencia traumática dejó consecuencias posteriores en su salud mental, entre ellas episodios recurrentes de insomnio y un miedo intenso al agua que aún lo persigue.
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