MADRID 19 Ago. (EUROPA PRESS) - Pyongyang ha emitido un severo rechazo a las maniobras militares conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur, calificándolas como una "amenaza inmediata y manifiesta" para la seguridad regional. Según informaciones de la agencia estatal KCNA, estos ejercicios, bautizados como 'Escudo de la Libertad Ulchi', se prolongarán durante once días y, en opinión de las autoridades norcoreanas, están exacerbandos las tensiones en la península hasta el punto de encaminarla hacia un conflicto bélico.
La crítica se intensifica tras que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara a principios de esta semana una reducción "sustancial" de su participación en dichas operaciones. Aunque existe buena relación entre Washington y el líder norcoreano Kim Jong Un, este último considera que las maniobras son un peligro directo.
En este contexto, se ha alertado sobre cómo los ejercicios se centran "cada vez más" en mejorar la capacidad de los aliados para librar una guerra real. Pyongyang señala específicamente el uso de tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, drones y capacidades cibernéticas como factores clave. Ante esta postura agresiva, Corea del Norte afirmó que ejercerá su derecho a la "legítima defensa" con el objetivo de "neutralizar por completo" lo que denomina "amenazas militares".
Mientras tanto, desde Seúl, el presidente Lee Jae Myung ha manifestado su intención de buscar un acercamiento diplomático con Kim para reducir la tensión en la zona. Estas declaraciones buscan mitigar el impacto de las críticas norcoreanas y alinear los esfuerzos regionales tras la decisión de Trump de disminuir la presencia militar estadounidense en la península.
Corea del Sur mantiene el control operativo de sus Fuerzas Armadas en tiempos de paz desde 1994. Sin embargo, ante un conflicto armado a gran escala en la península coreana, las tropas surcoreanas y estadounidenses pasarían bajo un mando conjunto gestionado por Washington: el Mando de Fuerzas Combinadas.

Esta estructura es un legado de la Guerra de Corea, cuando Seúl cedió el mando operativo a una fuerza de la ONU liderada entonces por EE.UU. Posteriormente, a finales de los años 70, ese comando fue transferido totalmente al Mando Conjunto de Fuerzas de Corea del Sur y Estados Unidos.
Dicho traslado responde a que Corea del Sur debe cumplir condiciones específicas, principalmente operativas y tecnológicas, tales como el desarrollo de sistemas de defensa antimisiles. Este contexto se reafirma ahora con los ejercicios anuales destinados a fortalecer la defensa conjunta, que iniciaron este lunes con miles de soldados de ambos países participando activamente en las maniobras.
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