«Históricamente, la esperanza de que un poder absoluto vele benevolentemente por la humanidad si está lo suficientemente ilustrado no ha dado lugar a resultados seguros ni positivos», subrayó Zuckerberg en su último escrito. Con esta frase, el ejecutivo cuestiona directamente la postura de gigantes como OpenAI y Anthropic PBC. Para ellos, la única vía segura frente a los riesgos de la inteligencia artificial sería una concentración extrema de poder. Sin embargo, el líder de Meta considera esa premisa «intrínsecamente problemática». Estas declaraciones forman parte de un amplio género de manifiestos filosóficos en los que ejecutivos del sector de la IA exponen sus visiones. Más allá de lo técnico, buscan defender cómo deberían implementarse estas tecnologías para respaldar un futuro tecno-optimista y establecer el lugar de sus empresas en el campo emergente. A continuación, desglosamos cinco conclusiones esenciales de la misiva: **1. Meta apuesta por la IA de código abierto y peso abierto.** Durante años, la compañía mantuvo que estaba totalmente a favor de los modelos donde los componentes básicos están disponibles públicamente para su descarga y modificación. Meta invirtió fuertemente en su familia de modelos Llama, lanzada en 2023, aunque finalmente no convenció a Silicon Valley. No obstante, en el último año aproximadamente, la estrategia sufrió un giro. La empresa contrató a nuevos investigadores y creó Meta Superintelligence Labs para priorizar una nueva generación de modelos que mantenga como propiedad exclusiva y cuyo acceso pueda ser remunerado por los usuarios.
LEA TAMBIÉN: Le dicen 'no' a Zuckerberg: China bloquea compra de firma de IA Manus por parte de Meta

Zuckerberg deja claro en su manifiesto que, aunque Llama parece encaminarse hacia su retirada, el director ejecutivo no ha abandonado por completo la idea de ofrecer a los desarrolladores un acceso más amplio a los productos de IA de Meta. En ese documento, hace referencia al código abierto al menos 16 veces, subrayando la importancia del liderazgo de EE.UU. en este ámbito.

La empresa anunció el lunes un nuevo sistema de pesos abiertos llamado Muse Glimmer. Los usuarios pueden descargar y modificar el modelo, pero no tendrán acceso a todos los componentes utilizados para crearlo. Esos pesos se refieren a los valores internos que el modelo aprendió durante el entrenamiento y que ayudan a determinar cómo responde a futuras instrucciones.

Meta afirmó que también tiene la intención de poner a disposición los pesos de una versión de su modelo más potente, Muse Spark. El objetivo es permitir que la comunidad experimente con diferentes configuraciones sin revelar toda la arquitectura interna.

2. La concentración del control de la IA supone un riesgo importante

Zuckerberg también expresó su preocupación por la posibilidad de que el control sobre la tecnología se concentre en manos de unas pocas grandes instituciones —como empresas y gobiernos—, aunque no llegó a nombrar a ninguno de los rivales de Meta.

"Eso conducirá naturalmente a resultados menos favorables para todos los demás", escribió. "No se trata de un principio tecnológico. Se trata del equilibrio de poder. No existe tal cosa como una superinteligencia única y benevolente".

Zuckerberg argumentó que un amplio acceso a la IA distribuye el poder, lo que conduce a una mayor competencia. Es un argumento que esgrime actualmente un número cada vez mayor de ejecutivos del sector tecnológico, una indirecta velada a OpenAI y Anthropic.

Estas dos compañías se han erigido como líderes indiscutibles en esta carrera vertiginosa y se han centrado más en controlar el acceso a su tecnología que en fomentar la colaboración abierta. El manifiesto de Zuckerberg busca contrarrestar esa tendencia hacia el monopolio del conocimiento artificial.

Al promover modelos con pesos abiertos, Meta intenta democratizar las herramientas de inteligencia artificial, permitiendo que investigadores y desarrolladores independientes puedan construir sobre los cimientos establecidos por la gran corporación. Esto no solo fomenta la innovación, sino que también crea un ecosistema más robusto y menos vulnerable a fallos centralizados.

La postura de Zuckerberg refleja una visión estratégica donde el código abierto es fundamental para mantener el progreso tecnológico en beneficio global, evitando que los beneficios de la IA se concentren exclusivamente en las manos de unos pocos actores con poder desmedido sobre los datos y los algoritmos más avanzados del momento.

3. La IA podría ampliar el mercado laboral

Zuckerberg rechazó las preocupaciones expresadas por responsables políticos de Washington e incluso por algunos integrantes de Silicon Valley de que la inteligencia artificial provocará “una reducción general del empleo”.

En cambio, el director ejecutivo de Meta vislumbra un mundo en el que habrá “un mayor número de empresas con menos personas” empleadas en cada una de ellas. La tecnología permitirá a las personas ser más emprendedoras, escribió, y cada una contará con un “tutor y coach personalizado con un doctorado en cada materia” para ayudarla a progresar.

Además, a la gente se le ocurren continuamente nuevas ideas para mejorar nuestras vidas y nuevos puestos de trabajo para hacer realidad esas ideas”, escribió. “En un futuro próximo, habrá nuevos puestos de trabajo que hoy en día no son habituales”.

Esta visión no deja de tener cierta ironía: Zuckerberg recortó 8,000 puestos de trabajo en Meta a principios de este año como respuesta al giro de la empresa hacia la IA.

4. Las comunidades con centros de datos recibirán US$ 1,000 millones

Meta también anunció el lunes un fondo de US$ 1,000 millones para invertir en las comunidades donde la empresa posee y gestiona centros de datos. Una de esas comunidades es Richland Parish, en Luisiana, donde Meta está construyendo un centro de datos cuyo costo final podría superar los US$ 250,000 millones.

Con este compromiso, Meta pretende abordar las crecientes preocupaciones sobre el impacto local de las nuevas infraestructuras de IA. Los centros de datos han despertado la ira de comunidades de todo EE.UU. ante el temor de que estas instalaciones agoten los recursos cercanos y disparen los costos del agua y la energía.

El desarrollo sostenible de infraestructuras implica que las comunidades deben beneficiarse de forma significativa de cada proyecto”, escribió Zuckerberg, añadiendo que esto incluye puestos de trabajo bien remunerados e inversiones en escuelas y servicios públicos. Añadió que, en Richland Parish, los profesores locales recibieron una bonificación de US$ 50,000 gracias al aumento de los ingresos fiscales derivados de la inversión de Meta.

No obstante, el consejo escolar ha estado preparando a los profesores para que esa bonificación disminuya en los próximos años. Esta medida se debe a que se desvanecen los beneficios iniciales derivados del auge de la localidad, lo cual pone en riesgo la sostenibilidad financiera a largo plazo del apoyo educativo generado por la presencia tecnológica.

La estrategia de Meta busca demostrar que su expansión no es solo un ejercicio corporativo frío, sino una inversión social directa. Al garantizar que los pueblos anfitriones reciban fondos significativos para infraestructura pública y salarios dignos, la compañía intenta mitigar el resentimiento local. Sin embargo, la naturaleza temporal de ciertas ayudas, como la bonificación docente que dependerá del flujo fiscal futuro, revela las complejidades de mantener un equilibrio entre el desarrollo tecnológico rápido y el bienestar social duradero en regiones que ven alterados sus ecosistemas naturales por la demanda energética masiva.

En última instancia, el manifiesto plantea una dicotomía interesante: mientras se promete un futuro donde la tecnología empodera a los individuos mediante asistentes expertos personalizados, la realidad inmediata implica ajustes drásticos internos y externalidades locales que requieren compensaciones financieras masivas para ser aceptadas por las comunidades afectadas.

5. La amenaza de China

Zuckerberg advierte que los legisladores estadounidenses no deben ser excesivamente estrictos con las normas sobre IA, bajo pena de perder terreno frente a China, una amenaza tecnológica que el CEO lleva años señalando. El riesgo es claro: si EE.UU. se detiene, sus rivales geopolíticos avanzarán mientras nuestras comunidades pierden prosperidad y seguridad.

«Las comunidades estadounidenses gozarán de mayor prosperidad y seguridad si EE.UU. y sus aliados lideran el campo de la IA frente a sus rivales geopolíticos», escribió en su manifiesto, reconociendo que «es más difícil construir infraestructuras aquí» que en China.

Por ello, el CEO exigió acelerar el desarrollo tecnológico nacional. Aunque elogió las medidas que limitan la venta de chips avanzados y hardware a China, añadió una crítica clave sobre los controles actuales: «Los controles a la exportación de silicio han logrado frenar el avance de los laboratorios extranjeros durante este período crítico, por lo que continuar con ellos es la medida estratégica adecuada». Sin embargo, para no quedarse atrás en esta carrera global, Washington debe impulsar sus proyectos de infraestructura.

Leer artículo completo en gestion.pe →