El martes por la mañana, una serie de sismos sacudieron a España, siendo el más intenso aquel registrado a las <b>08:38 GMT</b>. Según los datos del <b>Instituto Geográfico Nacional (IGN)</b>, su epicentro se ubicó en <b>Alhendín</b>, un municipio que dista apenas 10 kilómetros al sur de Granada. Este temblor, de magnitud 4,8 según el titular original aunque la nota menciona réplicas previas, provocó que numerosos residentes abandonaran sus hogares y salieran a las calles en medio del pánico.

La reacción fue inmediata: las autoridades activaron protocolos de emergencia tras recibir <b>más de 500 llamadas</b> relacionadas con grietas, desprendimientos y daños diversos. Entre los reportes, se identificó una primera inspección visual que no detectó afectaciones estructurales graves en las viviendas, aunque sí halló problemas puntuales en <b>elementos no estructurales y decorativos, entre ellos algunas yeserías</b>. El impacto humano fue limitado pero preocupante: se registraron <b>tres personas con heridas leves</b>, incluyendo una niña que requirió traslado a un hospital. Además, hubo alrededor de una docena de solicitudes médicas por episodios de ansiedad derivados del evento.

Uno de los focos principales de la crisis fue el patrimonio histórico. El sismo obligó a <b>evacuar a los turistas que se encontraban en la Alhambra</b>, uno de los monumentos más emblemáticos de España. En respuesta, el Patronato decidió mantener el complejo cerrado durante la tarde como medida preventiva para proteger tanto a visitantes como al personal. Posteriormente, el consejero de Emergencias del Gobierno de Andalucía, <b>Antonio Sanz</b>, confirmó que no hubo daños estructurales significativos tras las primeras evaluaciones.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Granada dispuso el cierre preventivo de sus edificios municipales, dejando operativas solo aquellas áreas destinadas a servicios esenciales y atención de emergencias. La alcaldesa de la ciudad, <b>Marifrán Carazo</b>, advirtió a los ciudadanos para que adopten precauciones ante posibles réplicas y eviten permanecer junto a fachadas durante nuevos movimientos sísmicos.

Este incidente no es aislado; ocurre pocos días después de que otro sismo de magnitud 5,0 sacudiera Granada durante la madrugada del sábado. La secuencia de eventos ha dejado una sensación de vulnerabilidad en la región, obligando a mantener un estado de alerta constante mientras se monitorea la estabilidad de las construcciones y se atienden las demandas de asistencia ciudadana.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →