Cultura
Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, un paisaje arqueológico protegido y Patrimonio Mundial de la humanidad, vienen siendo depredados en silencio. No se trata de un parque ni de un espacio turístico libre; es una zona bajo régimen especial de conservación. Sin embargo, el ingreso de visitantes a este sitio sagrado se ha convertido en una agresión directa contra uno de los patrimonios más importantes del Perú, ocurriendo incluso bajo el manto de la noche. Imágenes obtenidas por Lima Gris revelan un hecho contundente: turistas caminan con linternas dentro de las figuras geoglíficas mientras un vehículo marca Iveco, placa CJL-512, permanece en las inmediaciones. El episodio fue advertido y registrado por un trabajador encargado de la vigilancia del patrimonio, quien reclamó a los visitantes por encontrarse donde no debían. Durante la grabación, se escucha claramente al vigilante decir: "Esto es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ustedes no pueden entrar a las figuras". El episodio no parece ser una simple confusión geográfica de turistas desprevenidos. El propio intercambio verbal demuestra que, una vez advertidos de la naturaleza patrimonial del lugar y restringido el ingreso, los visitantes fueron informados de su error. La discusión continuó hasta que el visitante reconoció que buscaban un permiso para estar allí. La respuesta del responsable de la movilidad turística resulta aún más reveladora. Ante las preguntas, señaló que había una especie de carretera y afirmó no haber visto a nadie entrar, mientras el vigilante insistía: "Han estado dentro de las figuras". Este desacuerdo pone nuevamente al Ministerio de Cultura frente a una incómoda pregunta central: ¿qué está ocurriendo con las empresas que trasladan turistas hacia áreas donde el tránsito de personas no autorizadas puede comprometer la conservación de los geoglifos? El vehículo registrado en las imágenes pertenece a la empresa Inversiones JB SAC, dedicada al transporte y servicios conexos en Nasca. La información empresarial disponible identifica como gerente general a Marleny Yvonne Huachaca León. Las imágenes muestran claramente el ingreso de turistas caminando por la zona arqueológica de Palpa, lo que plantea una interrogante grave: ¿quién autorizó este acceso y quién asumirá la responsabilidad por una eventual afectación a los geoglifos? La Fiscalía y el Ministerio de Cultura deben responder. El hecho demuestra que las empresas no solo llevan turistas al interior de zonas protegidas, sino que operan en un vacío de control sobre áreas donde el tránsito de personas no está permitido. La falta de claridad sobre quién autoriza estos movimientos pone en riesgo la integridad física de uno de los sitios más valiosos del país. Las imágenes son evidencia de una depredación silenciosa que requiere una respuesta inmediata y transparente para evitar daños irreparables al patrimonio ancestral.
Turistas ingresaron caminando a la zona arqueológica de Palpa.
Placa del vehículo que transportó a los turistas.
Fuente: SUNARP.
Una actividad turística responsable exige conocer las restricciones del lugar, informar a los pasajeros y garantizar que el servicio no termine convirtiéndose en una amenaza para el patrimonio. Si una empresa transporta visitantes hacia las Líneas de Nasca y Palpa, su responsabilidad no puede terminar cuando el vehículo llega al destino. Porque una cosa es llevar turistas a un mirador autorizado. Otra, completamente distinta, es introducirlos en el área arqueológica.
Y si, como muestran las imágenes, los pasajeros fueron trasladados hasta una zona desde la cual terminaron caminando hacia los geoglifos, corresponde determinar quién organizó el recorrido, quién autorizó el ingreso y qué acuerdos tendría la empresa con el Ministerio de Cultura y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica.
La ley no es decorativa
Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa están protegidos por la Ley N.° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, además de las normas específicas que regulan la reserva arqueológica. El Ministerio de Cultura ha recordado que los geoglifos registrados en Nasca y Palpa mantienen su condición cultural y se encuentran protegidos por dicha legislación.
El Estado, además, ha establecido medidas de protección sobre sectores específicos del paisaje arqueológico. En resoluciones recientes se han dispuesto acciones como el cese de afectaciones, señalización, delimitación y cierre de accesos vehiculares en determinadas áreas.
El problema es que una norma puede ser impecable sobre el papel y absolutamente inútil cuando nadie la hace cumplir. Y las imágenes de Palpa obligan precisamente a preguntar qué tan efectiva es la vigilancia del Ministerio de Cultura en el territorio.
¿Puede existir responsabilidad penal?
El Código Penal peruano contempla delitos vinculados con los atentados contra el patrimonio arqueológico. El artículo 226 sanciona a quien depreda o, sin autorización, explora, excava o remueve yacimientos arqueológicos. El artículo 227 establece una pena de tres a ocho años de prisión para quien promueve, organiza, financia o dirige grupos de personas para la comisión de los delitos previstos en el artículo 226.
Aquí lo que sí existe es un grave hecho que merece ser investigado: un vehículo vinculado a una empresa turística aparece en una zona protegida y varios turistas ingresan a las figuras, pese a que un trabajador encargado de la vigilancia les advierte expresamente que no pueden hacerlo. Eso no es una especulación. Eso está registrado en video.
La advertencia del guardián
La parte más reveladora de la grabación ocurre cuando el trabajador intenta detener a los visitantes. “Yo soy guardián del Ministerio de Cultura y no puede ser posible, señor”, reclama.
La escena resume un problema que el Perú arrastra desde hace años: el patrimonio tiene normas, pero también tiene zonas donde el control depende de la presencia física de un trabajador que debe enfrentarse prácticamente solo a quienes deciden ignorar las restricciones.
Mientras el Estado anuncia planes de protección, unidades ejecutoras, delimitaciones y nuevas medidas para preservar Nasca y Palpa, en el terreno siguen apareciendo imágenes que muestran lo contrario: personas caminando donde no deberían hacerlo y vehículos llegando hasta sectores sensibles del paisaje arqueológico. Las Líneas de Nasca y Palpa no son un escenario para fotografías privadas, ni una ruta improvisada para grupos de visitantes, ni una carretera turística. Son patrimonio arqueológico.
El patrimonio cultural no puede convertirse en una extensión del circuito comercial de una empresa turística. Mientras tanto, en la sede central del Ministerio de Cultura, se les sigue escapando la tortuga. Aquí el video:
La pregunta que debe responder el Mincul
Este caso no debería terminar con una llamada de atención ni con un informe archivado en algún escritorio de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica. El Ministerio de Cultura debería determinar, como mínimo, si el vehículo de placa CJL-512 tenía autorización para ingresar al sector, quién contrató el servicio, qué empresa realizó el traslado, quién acompañaba a los turistas, nombres de los turistas, si existía un guía autorizado y cuál fue el recorrido efectuado por el grupo.
También corresponde establecer mediante una inspección arqueológica el daño provocado por el ingreso de turistas, esas evidencias permitirán conocer el grado de alteración. Y si existió una infracción, deberá identificarse a todos los responsables.
La pregunta que debe responder el Mincul
Hasta hoy no hay nada. El gobierno de Keiko Fujimori solo colocó en la cartera de Cultura, a un ministro que desconoce de la realidad del sector. Ministro de Cultura, Alberto Beingolea.

Cultura
El XXV Festival Internacional de Narración Oral reunirá del 22 al 25 de agosto a destacadas narradoras de Perú, Colombia, Brasil y Chile en la Alianza Francesa de Lima. La programación reivindica el papel de las mujeres en la recuperación de un arte ancestral y rinde homenaje a aquellas voces que fueron silenciadas.

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La narración oral vuelve a tomar la palabra en Lima. La Alianza Francesa de Lima será escenario de la edición número 25 del Festival Internacional de Narración Oral "Déjame que te cuente", una celebración que pone en el centro las voces de las mujeres y reconoce su aporte al resurgimiento y fortalecimiento de un arte tan antiguo como la humanidad. Esta edición también se presenta como un homenaje a las voces que, a lo largo de la historia, fueron silenciadas y que hoy encuentran en la palabra un espacio para ser escuchadas.
"Déjame que te cuente" celebra 25 años con las voces de mujeres de América Latina
Con una trayectoria de 25 ediciones, el festival “Déjame que te cuente” reafirma su compromiso con la tradición narrativa frente al público. Esta iniciativa busca transformar la palabra en un espacio vital de encuentro entre culturas, generaciones y experiencias diversas. Para esta ocasión especial, las voces femeninas se erigen como protagonistas centrales, celebrando la idea de que mientras exista alguien dispuesto a contar una historia y otro a escucharla, la narración oral permanecerá inquebrantablemente viva.
La cita inaugural está programada para el sábado 22 de agosto, a las 7:00 p. m., en el cine Lumière de la Alianza Francesa de Lima, ubicado en su sede de Miraflores por la avenida Arequipa 4595. En esta misma jornada inaugural, pero con una hora anterior a las 6:00 p. m., se presentará “Rosa Cuchillo” en el Patio de la Alianza Francesa de Lima, oportunidad que contará con ingreso libre. La programación no termina allí; continuará los días lunes 24 y martes 25 de agosto con distintas presentaciones diseñadas para públicos de todas las edades. Para acceder a la entrada de estas actividades, los interesados deben hacerlo a través de la plataforma Joinnus.
El evento reunirá a destacados representantes de la narración oral provenientes de Perú, Brasil, Colombia y Chile. Estos artistas llevarán al público relatos cargados de humor, memoria, emoción y reflexión profunda. La cartelera incluye a Rosana Reátegui (Perú-Brasil), Briscilla Degregori, Ana Correa y Tania Castro (Perú), además de Carolina Rueda (Colombia). También participarán la compañía chilena La Matrioska y Paty Mix. A través de sus relatos, los artistas buscan conectar con el público y demostrar que contar historias continúa siendo una poderosa forma de preservar la memoria, transmitir experiencias y generar nuevos vínculos.

Rosana Reátegui
Actriz, narradora de historias y gestora cultural latinoamericana que vive entre Brasil y Perú. Trabaja en solitario y con la compañía QINTI Companhia Os Tapetes Contadores de Histórias. Desde 1998, junto a esta agrupación utiliza tapices y objetos de tela para contar historias y fomentar la imaginación, el arte y la lectura en públicos de todas las edades. Su labor se desarrolla mediante espectáculos, talleres, exposiciones y proyectos que integran narración oral, artes visuales y teatro. Rosana ha realizado presentaciones y talleres en numerosos países, además de participar en importantes espacios culturales de Brasil.
Briscilla Degregori
Narradora oral y actriz de teatro que creció rodeada de tías bibliotecarias que despertaron en ella el amor por los cuentos desde la infancia. Como actriz ha participado en diversos montajes teatrales y proyectos audiovisuales en publicidad, televisión y locución comercial. En su faceta como narradora oral, ha sido invitada a festivales internacionales en Cuba, México, Bolivia, Colombia, Chile y Perú. Asimismo, ha presentado los espectáculos Solo para Ribeyro, dedicado a la obra de Julio Ramón Ribeyro, y Taxi, junto a Pipo Gallo, que reúne cuentos y décimas limeñas.
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