La inflación y las diferencias en la logística han encarecido los precios de diversos productos frescos en varias zonas del país. Esto genera una tensión entre optar por lo más barato o mantener una dieta que aporte los nutrientes necesarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca la importancia de una dieta equilibrada desde una edad temprana, con un aporte adecuado de proteínas y micronutrientes esenciales, como el hierro y el calcio, para prevenir la desnutrición, la anemia y otros problemas de salud.

José Ruisdías, profesor de Pacífico Business School, vinculó el cuidado de la salud con dos pilares: alimentación y deporte. Sin embargo, ¿tener una alimentación más saludable y acompañarla con actividad física sostenida sí incrementa el gasto mensual? José señaló que los productos saludables de marca como galletas sin gluten, orgánicas o sin azúcar añadida, suelen costar el doble o hasta el triple respecto a los ultraprocesados tradicionales de grandes marcas. ¿Qué opciones hay como saludables? Aquí están algunos alimentos donde puedes encontrar estos nutrientes:

  • Proteínas: Favorecen el crecimiento y la reparación de tejidos. Se encuentran en alimentos como pollo, pescado, huevos, menestras y quinua.
  • Calcio: Contribuye al fortalecimiento de huesos y dientes. Está presente en lácteos, anchovetas y verduras de hoja verde.
  • Hierro: Ayuda a prevenir la anemia y mantener niveles adecuados de energía. Se encuentra en menestras, hígado, carnes y pescado.

Según la licenciada Sandra Heredia Miller, nutricionista de SANNA División Ambulatoria, un snack ideal durante esta temporada debe aportar energía, vitaminas y ayudar a fortalecer el sistema inmunológico. “Las frutas de estación, yogur, frutos secos, choclo desgranado, pan con palta, queso fresco, avena, infusiones calientes y sándwiches caseros son excelentes opciones para el otoño”, explica.

En resumen, la elección de alimentos saludables implica un mayor presupuesto. La OMS recomienda consumir proteínas y micronutrientes esenciales desde temprano para evitar la desnutrición y anemia. Aunque los productos de marca orgánica o sin azúcar cuestan hasta tres veces más que los ultraprocesados, opciones como pollo, pescado, huevos, menestras, quinua, lácteos, anchovetas y verduras de hoja verde son accesibles. La licenciada Sandra Heredia Miller sugiere snacks con frutas de estación, yogur, frutos secos, choclo desgranado, pan con palta, queso fresco, avena, infusiones calientes y sándwiches caseros para fortalecer el sistema inmunológico en otoño.

Si una persona intenta mantener exactamente el mismo patrón de consumo pero sustituyendo todo por opciones orgánicas o "sin" (sin gluten, sin preservantes, sin azúcar), su gasto puede duplicarse. Frente a esto, cuando la idea de alimentación saludable se basa en alimentos como huevos, pescado, leche, café, frutas, verduras, menestras, atún y otros, es posible obtener proteína y saciedad sin depender solo de carnes caras. En este escenario, el aumento en el presupuesto alimenticio se reduce a un rango aproximado de 15% a 25%, porque se reemplaza exceso de arroz, papa y harinas por más vegetales y proteínas variadas, manteniendo un gasto más equilibrado. Por su parte, Juan Revenga, profesor y director del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), señala que la barrera es más compleja que el costo: "influye el poder adquisitivo, pero sobre todo la falta de tiempo y el deterioro de las habilidades culinarias". "En apenas una generación hemos perdido una herramienta fundamental: saber cocinar y organizar menús. Esta falta de recursos, sumada al estrés, convierte al ultraprocesado en un 'refugio emocional' rápido y accesible ante el agotamiento. Aunque una dieta saludable implica un aumento muy leve por persona al día, se requiere de una capacidad de gestión doméstica que, aun no siendo complicada, se está perdiendo", refiere. Ante un etiquetado que a menudo confunde al consumidor con reclamos como «light» o «rico en fibra», que no garantizan que un producto sea saludable, por eso la figura del dietista-nutricionista emerge como un profesional necesario. En este contexto, se destaca el valor nutricional de los huevos que consumes. Si se incorpora la actividad física regular, eleva también el gasto mensual. El docente comenta que entrenar fútbol, vóley, básquet o tenis implica comprar zapatillas específicas, ropa deportiva e hidratantes, lo cual va sumando al presupuesto. Lo anterior nos muestra que, si bien el ultraprocesado es un refugio emocional, la verdadera salud requiere gestión y tiempo. Juan Revenga advierte: "Aunque una dieta saludable implica un aumento muy leve por persona al día, se requiere de una capacidad de gestión doméstica que, aun no siendo complicada, se está perdiendo". Además, el etiquetado confuso con reclamos como «light» o «rico en fibra», que no garantizan salud, hace indispensable la asesoría del dietista-nutricionista. Finalmente, incorporar actividad física regular eleva también el gasto mensual. El docente comenta que entrenar fútbol, vóley, básquet o tenis implica comprar zapatillas específicas, ropa deportiva e hidratantes, lo cual va sumando al presupuesto. Así, la alimentación equilibrada no es solo comer bien, sino adaptar el estilo de vida a las posibilidades reales, evitando caer en la trampa de los productos "sin" que duplican costos y dependiendo menos de opciones caras para obtener saciedad.

"Si entreno fútbol necesitaré comprarme unos chimpunes, más polos, más ropa deportiva e hidratantes. El gasto comienza a crecer", añadió Ruisdías sobre cómo el impacto financiero aumenta con la especialización del deporte y la frecuencia de su práctica.

Deportes como el running requieren zapatillas que oscilan entre S/ 400 y montos cercanos a S/ 1,000. Por otro lado, el tenis demanda raquetas, pelotas, cuerdas y ropa específica, lo que vuelve la inversión sostenida. Ante este escenario, donde se suma al costo de la comida saludable, las grandes empresas de alimentos están adaptando su oferta.

Dicha adaptación responde a una lógica de mercado correspondiente a una demanda que requiere más información nutricional y preocupa por su salud. Estos cambios responden a mayor disponibilidad de estudios sobre los daños de los ultraprocesados y a la presión de consumidores, medios y reguladores, lo que hace que quienes no se adapten se vayan quedando relegados a nichos reducidos.

"Esa regulación va creciendo y eso también permite que los clientes tomen mejores decisiones. La tendencia se va a mantener, va a continuar y va a profundizarse", apuntó Ruisdías. "Si entreno fútbol necesitaré comprarme unos chimpunes, más polos, más ropa deportiva e hidratantes. El gasto comienza a crecer", añadió.

La alimentación saludable implica un gasto mayor, pero manejable si se priorizan alimentos básicos y porciones conscientes, mientras la industria adapta sus productos a una demanda más informada. (Foto: Kristina Snowasp / Pexels)

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Alimentación consciente, la propuesta desde las empresas

La forma en la que cocinamos también cumple un rol importante, ya que algunos hábitos cotidianos pueden ayudar a disminuir el consumo de grasas sin dejar de disfrutar comidas ricas y fáciles de preparar. Whatshome, empresa de productos para el hogar, recomienda controlar mejor la cantidad de aceite.

Muchas veces al agregarlo "al ojo" termina utilizándose más de lo necesario. Usar cucharas medidoras o dispensadores puede ayudarte a calcular mejor las porciones y evitar excesos en el día a día".

Silvia Sáenz, especialista en Nutrición Estratégica de Mondelez International, ha impulsado una estrategia de "alimentación consciente". Este enfoque fusiona principios del "mindfulness" con la dieta para fomentar una relación equilibrada con la comida y evitar excesos en snacks de consumo ocasional. Según advirtió, lo ideal es consumir estos productos no de forma automática, sino siendo plenamente conscientes de qué se va a ingerir. Además, debe disfrutarse prestando atención a sabores y texturas para que la experiencia sea buena, pero siempre moderada.

Agregó que hoy los empaques indican la porción recomendada al frente y las calorías que aporta, de modo que el consumidor sepa con precisión qué y cuánto está comiendo. "Respetar la porción recomendada es clave; una porción desbalanceada es lo que vuelve inadecuado el consumo". Finalmente, cabe recordar que los snacks son de uso esporádico, no diario.

Cocinar también requiere ajustes. Silvia sugiere aprovechar ingredientes como tomates, cebollas o champiñones, ya que liberan agua durante la cocción y evitan que se peguen en el utensilio. "También puede reemplazar parte del aceite por caldo o unas gotas de agua para cocinar de manera más saludable y sencilla".

Daniel Seclen Parraguez

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.

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