El Niño Costero podría alcanzar una condición extraordinaria a fines de 2026, mientras el Enfen monitorea ondas Kelvin, lluvias intensas y riesgo de huaicos en la costa peruana. Según Luis Vásquez, vocero del organismo, este escenario favorecería un incremento de las lluvias desde noviembre, con mayores volúmenes durante febrero y marzo de 2027. El fenómeno podría evolucionar hacia una magnitud fuerte a extraordinaria debido al calentamiento del mar, la continuidad de ondas Kelvin cálidas y un mayor acoplamiento entre el océano y la atmósfera. Las condiciones más cálidas se concentrarían entre septiembre y diciembre, con la posibilidad de que el pico se extienda hasta enero. En un escenario extraordinario, las precipitaciones no solo afectarían con mayor intensidad a Tumbes, Piura y Lambayeque, sino que podrían avanzar hacia Áncash, Lima e incluso Ica. La saturación de los suelos también elevaría el riesgo de huaicos, deslizamientos e inundaciones. Las condiciones cálidas en el mar y la interacción océano-atmósfera favorecerán precipitaciones en la costa norte y central, especialmente en Tumbes, Piura y Lambayeque. El escenario actual presenta algunos puntos en común con El Niño de 1997-1998, aunque el Enfen advierte que todavía no es posible afirmar que alcanzará los mismos valores. Una de las principales coincidencias está en el periodo en el que podría registrarse la mayor intensidad, pues el calentamiento tendría su punto más alto entre noviembre y enero. El MTPE dispuso hasta 2 horas de gracia para el trabajo en cuatro distritos de Lima este martes 18 de agosto por las lluvias. Por otro lado, Dos amigos de El Agustino hicieron historia en la UNI, ocupando el primer y segundo puesto entre más de 5.000 postulantes. La interacción océano-atmósfera favorece precipitaciones en la costa norte y central. lr.pe Foto del autor

El Enfen estima una probabilidad del 52 % en agosto, que podría subir al 55 % en octubre para alcanzar categoría extraordinaria. Sin embargo, Vásquez precisó que cada evento El Niño tiene un comportamiento particular; aunque las condiciones oceánicas y atmosféricas actuales favorecen un fortalecimiento, todavía podrían presentarse factores capaces de reducir el calentamiento. Por ello, el escenario de un episodio extraordinario sigue siendo una posibilidad y no una certeza.

Las lluvias comenzarían a mostrar un aumento más evidente desde noviembre debido a la mayor evaporación generada por el mar caliente. En caso de un El Niño fuerte, los mayores acumulados se concentrarían principalmente en Tumbes, Piura y Lambayeque. Si el evento alcanza una intensidad extraordinaria, las precipitaciones podrían extenderse hacia sectores de la costa central. El riesgo aumentaría durante febrero y marzo, meses que suelen concentrar los mayores volúmenes de lluvia.

Para entonces, la acumulación de agua podría dejar los suelos saturados y favorecer el incremento de caudales, huaicos y deslizamientos. El episodio podría prolongarse hasta mayo de 2027, aunque con una disminución gradual de su intensidad. Mientras la costa afrontaría un escenario más lluvioso, la Sierra Sur, el Altiplano y parte de la Amazonía podrían registrar déficit de precipitaciones.

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