El 14 de agosto, la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) publicó un comunicado oficial que detonó un fuerte enfrentamiento con Huellas Molineras. Las autoridades universitarias decidieron derribar el conocido como "corral grande", un espacio destinado a perros abandonados dentro del campus. Esta acción generó cuestionamientos inmediatos por la forma en que se llevó a cabo el retiro de los animales y las condiciones del lugar.

Huellas Molineras, organización que labora en el sitio desde hace más de una década junto a estudiantes y egresados, sostuvo que el área fue transformada voluntariamente. Inicialmente utilizada como botadero de basura y desmonte, fue acondicionada para brindar refugio temporal mientras se buscaban familias para la adopción. La agrupación destaca un historial positivo: desde su inicio lograron la adopción responsable de más de 100 perros y desarrollaron campañas de esterilización de gatos con recursos propios.

No obstante, según la administración universitaria, el espacio presentaba condiciones insalubres que generaban preocupación por la seguridad. La PNP constató estas irregularidades en la zona donde permanecían los animales. Además, se recibieron alertas sobre el presunto consumo de alcohol y estupefacientes en las inmediaciones.

Huellas Molineras afirmó haber mantenido reuniones con la universidad para plantear alternativas de traslado a otros espacios dentro de la institución. Sin embargo, según la administración, habían transcurrido más de cinco meses desde el plazo inicial establecido para retirar a los perros, pero estos continuaban en el campus. La falta de resultados operativos fue un factor clave que impulsó la demolición del refugio temporal.

El conflicto resalta la tensión entre la gestión institucional y el trabajo comunitario. Mientras Huellas Molineras defiende su labor de más de diez años, la UNALM priorizó la salubridad y seguridad del entorno universitario al eliminar definitivamente el albergue en un lugar que los voluntarios consideraban vital para el bienestar animal.

¿Qué cuestiona Huellas Molineras?

Durante la intervención, imágenes difundidas por estudiantes mostraron parte de la estructura demolida y el retiro de enseres. El colectivo sostiene que no se opone a las obras de infraestructura de la universidad, pero critica severamente que la demolición se haya realizado sin una alternativa clara para los perros.

“Estamos a favor de que la universidad siga avanzando, construyendo. Solamente pedíamos que nos escuchen, que nos respondan las cartas, que nos reubiquen”, señaló una representante durante el reclamo. Además, Huellas Molineras negó haber aceptado el plazo de dos meses para retirar a los animales, como sostiene la universidad, y cuestionó la falta de respuesta a sus solicitudes de diálogo.

¿Cuál es la situación de los perros retirados?

Uno de los principales puntos de discrepancia es el destino de los cinco perros que permanecían en el espacio. La UNALM indicó que voluntarios retiraron inicialmente a dos animales sin coordinación con la institución y que posteriormente hubo otro intento de retiro durante la madrugada. Finalmente, los otros tres perros fueron sacados por integrantes de Huellas Molineras.

La universidad afirmó que actualmente desconoce el paradero de estos tres animales. El colectivo, en cambio, sostuvo que decidió retirar a los perros para evitar que fueran trasladados de manera unilateral y sin garantías sobre su seguimiento.

En paralelo, Huellas Molineras informó que siete perros encontraron hogares adoptivos durante los últimos dos meses y señaló que continuará con sus actividades de esterilización y cuidado de animales dentro del campus. Este dato refuerza la postura del grupo sobre la gestión responsable frente a la situación actual.

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