El director argentino Ezequiel Salinas, cuya cinta se llevó el premio de la Organización Internacional del Trabajo a la mejor película latinoamericana de ficción en esta competencia, abordó durante su discurso la relevancia del cine público. “Eso tiene un valor muy especial porque habla de que todavía lo público es importante”, señaló. Salinus agradeció a sus compañeros y compañeras por ayudarle a sostener una creencia fundamental: el cine no constituye un lujo, sino un derecho esencial para narrar nuestra historia y ciudad. Su obra también obtuvo el Premio APC Signis Perú otorgado por la Asociación de Comunicadores, el trofeo del jurado de crítica internacional y el reconocimiento a la mejor ópera prima del festival.
Cine peruano: documental y regional
Por otro lado, en el ámbito nacional destacó como la mejor película peruana el documental Manuales de supervivencia, dirigido por Luisa García Alva. La cinta, un registro íntimo de la propia cineasta, también se adjudicó el premio especial del Ministerio de Cultura. En una declaración conmovedora entre aplausos, la directora reveló que cuando recibió su diagnóstico de VIH, su madre había sido incapaz de reaccionar; por ello, firmaron un pacto de no contarle a nadie hasta entonces. Han pasado diez años y ahora ella realiza esta película. “Mi madre, el día del estreno, se paró y, orgullosa, me mandó un beso y me aplaudió”, recordó García Alva. Agregó que actualmente su progenitora lleva a sus amigas al cine para verla, preguntándose con emoción qué tan poderoso es el arte capaz de lograr tales gestos de aceptación. “Me siento muy feliz”, expresó la realizadora. Reconociendo el apoyo indispensable de su equipo, añadió: “Gracias a mi equipo, sin ustedes esta película no hubiera podido hacerse porque había desorden y dudas en mi cabeza y ustedes me ayudaron y me acompañaron”.
Kleber Mendonça Filho, el director brasileño nominado al Óscar por El agente secreto, fue el invitado estrella en la edición número 30 del festival. Durante su discurso, el cineasta reflexionó sobre el rol educativo de los eventos cinematográficos: “Para mí, un festival de cine es también una escuela”. Desde el escenario, dedicó sus palabras a los jóvenes creadores y al público presente, señalando que las películas son herramientas poderosas para cuestionar la realidad. “Creo que las películas son una manera de mirar el mundo”, afirmó, advirtiendo sobre lo siniestro en cómo se presenta hoy la política globalmente, desde América Latina hasta Europa. Por ello, consideró un gran momento para hacer cine y destacó su capacidad para quebrar la narrativa oficial. En un gesto emotivo, el director entregó un premio a sus hijos, quienes ocupaban las butacas de la sala, así como a su esposa, la productora Emilie Lesclaux.
El evento también reconoció logros locales. La cinta filmada en Piura, Aquella sombra desvanecía, dirigida por Samuel Urbina, se llevó el trofeo Spondylus a la mejor dirección de la competencia peruana. El realizador expresó su compromiso con la diversidad nacional: “El Perú es muy grande y muy diverso y el cine debe ser esa herramienta que nos permita acercarnos a otras realidades”. Para él, proteger y promover esta industria es vital para que todas las historias merezcan ser contadas. Su mensaje culminó en un grito de apoyo al regionalismo cinematográfico: “¡Que viva el cine peruano!, ¡Que viva el regional! y ¡Que viva el cine hecho en Piura!”.
Por su parte, Daniel Vidal Toche, director de La anatomía de los caballos, subrayó la trascendencia de llenar las salas. “Ver tanta gente es fundamental”, comentó al notar que 33.000 espectadores asistieron a comprender que el cine va más allá del entretenimiento simple. Para Vidal Toche, la función del arte es hacernos sentir incómodos y presionar a los gobernantes de Latinoamérica y del Perú, quienes buscan silenciar esas voces críticas. “Todos los que hacemos cine sabemos que es imposible callarnos”, concluyó con firmeza, recordando que el cine está para servir como un mecanismo de presión social frente al poder establecido.
El director Juan Pablo Sallato, creador de Bacurau, pronunció discursos que resonaron con el reconocimiento al filme Hangar rojo. Por ello, recibió los premios APRECI y Spondylus a mejor dirección para hablar sobre la necesidad de recordar las dictaduras. A su vez, Álvaro Olmos, autor de La hija cóndor, ascendió al escenario tras obtener el reconocimiento especial del jurado. Desde allí, afirmó: «Desde aquí siempre vamos a resistir a los embates que vienen de afuera». Señaló que en Bolivia han eliminado por completo la cultura y que no existe ministerio ni oficina con esa palabra en el Estado desde hace semanas. Sin embargo, expresó su firmeza: «Igual vamos a sostener nuestro cine y vamos a seguir adelante buscando la manera de resistir como siempre lo hemos hecho en el cine latinoamericano».❖
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