<<>> La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) ha solicitado al Ministerio de Economía y Finanzas la liberación de recursos adicionales por valor de S/2.255 millones. Este monto es necesario para iniciar proyectos pendientes y completar aquellos que han quedado paralizados debido a una falta presupuestaria. La urgencia de esta solicitud se debe a que, según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash e Ica se encuentran en riesgo muy alto por el fenómeno El Niño. Específicamente, la ANIN necesita estos fondos para ejecutar 12 obras prioritarias enfocadas en drenaje pluvial, protección fluvial y control de quebradas en dichas provincias costeras. La advertencia sobre la magnitud del desastre coincide con las proyecciones del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). La directora de Meteorología y Evaluación Ambiental Atmosférica, Grinia Ávalos Roldán, explicó a La República que las intensas lluvias comenzarían en el último trimestre de este año. Específicamente, estas precipitaciones podrían ubicarse muy por encima de los niveles normales registrados históricamente en la costa norte del país. La situación actual genera preocupación porque las principales obras de prevención debieron ejecutarse tras el Niño Costero de 2017. Aquel desastre dejó pérdidas superiores a US$ 4.000 millones y motivó la creación de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), entidad que luego fue absorbida por la ANIN con la promesa de acelerar los proyectos pendientes, pero eso no sucedió. Casi una década después del evento, el riesgo persiste en ciudades vulnerables como Piura. El 27 de marzo de 2017, tras 15 horas continuas de lluvia, el río Piura se desbordó e inundó Catacaos, Castilla, Cura Mori y el centro de la ciudad. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), más de 427 mil personas fueron afectadas y otras 97 mil quedaron damnificadas por esa catástrofe. En ese entonces, la ANIN requirió al Ministerio de Economía y Finanzas recursos adicionales para iniciar proyectos pendientes de ejecución y completar otros que han quedado paralizados por la falta de recursos. Casi una década después, el riesgo persiste y las condiciones físicas del terreno han empeorado. El arquitecto y urbanista Julio Gianella Silva sostuvo que el cauce del río acumula hoy cerca de cuatro metros adicionales de sedimentos, lo que convierte al puente Andrés Avelino Cáceres —declarado en mal estado por la Municipalidad Provincial de Piura— en un punto vulnerable si ocurre un desborde.

La situación en Paita es aún más crítica que en otras provincias. Allí, el proyecto se encuentra estancado al 0% de ejecución física, ya que apenas está en etapa de diseño y su entrega prevista no será hasta abril del 2030. En contraste, en Talara la obra ha avanzado un poco más, alcanzando el 35,4%. Este drenaje pluvial, ejecutado por el Consorcio S&P —integrado por la china Sinohydro Buró & Co. y la peruana Proyecta—, fue iniciado en mayo de 2023 con una inversión inicial de más de S/300 millones. No obstante, para concluir a fines de 2029 se requiere inyectar otros S/70 millones adicionales.

Por su parte, en Sullana el panorama es igualmente preocupante. En 2021 comenzó uno de los principales proyectos de drenaje pluvial con una inversión inicial superior a S/615 millones, con la intención de evitar una catástrofe similar a la sufrida años atrás. Sin embargo, cinco años después registra apenas un avance físico del 10,8%. La obra, ejecutada por la empresa argentina Benito Roggio e Hijos bajo la modalidad Gobierno a Gobierno, necesita una inyección adicional de S/80 millones para culminar en noviembre de 2029.

Frente a estos retrasos, el especialista Julio Gianella critica un enfoque equivocado: «El Canal Vía de Sullana funcionó durante décadas, tras su construcción, pasado el Meganiño de 1982-1983. Lo que correspondía era mantenerlo, limpiarlo y ampliar algunos tramos, no reemplazarlo por una obra mucho más costosa», expresó. Efectivamente, en Piura la obra se ha convertido en un botadero de basura.

TRUJILLO Y EL MAYOR SOBRECOSTO

Mientras tanto, Trujillo enfrenta el mayor sobrecosto de toda la cartera prioritaria de la ANIN. En marzo de 2017, la quebrada San Ildefonso se desbordó siete veces e inundó distritos como El Porvenir, Florencia de Mora y Víctor Larco, además del centro histórico. Indeci reportó entonces más de 300 mil personas afectadas y otras 53 mil damnificadas. Hoy, el proyecto destinado a controlar esa quebrada fue diseñado con un presupuesto de S/222 millones, pero actualmente la inversión supera los S/1.292 millones: un incremento cercano al 500%.

Aunque registra un avance físico del 70,8%, la propia ANIN advierte que necesita otros S/400 millones para evitar nuevas paralizaciones en varios frentes de trabajo. La Contraloría también detectó un perjuicio económico de S/16,3 millones. Según un informe de auditoría, cinco funcionarios enfrentan presuntas responsabilidades penales, civiles y administrativas por aprobar acuerdos sin sustento técnico que redujeron multas, ampliaron plazos y autorizaron pagos adicionales. El caso fue remitido a la Procuraduría Anticorrupción.

Obras pendientes. Doce proyectos considerados prioritarios por la ANIN para reducir los riesgos frente al Fenómeno El Niño requieren recursos adicionales para su ejecución. | Infografía: La República

Obras pendientes. Doce proyectos considerados prioritarios por la ANIN para reducir los riesgos frente al Fenómeno El Niño requieren recursos adicionales para su ejecución. | Infografía: La República

UNA BRECHA DE S/ 2.255 MILLONES

No es un caso aislado el que enfrentan Piura y Trujillo, sino la realidad compartida por las doce obras priorizadas por la ANIN: falta de presupuesto. La entidad reconoció a La República que estos recursos son vitales para ejecutar los trabajos programados entre agosto y diciembre de 2026, con el objetivo claro de reducir parcialmente los riesgos frente al Fenómeno El Niño 2026-2027.

No obstante, la situación ya ha derivado en parálisis operativa. La entidad confirmó que varias contratistas suspendieron actividades desde agosto de 2025 por falta de pago de valorizaciones. Peor aún, admitió que existe un "riesgo alto" de perder parte de la inversión ya ejecutada. Al responder a este diario sobre el estado físico, explicó: «Las obras se encuentran con varios tramos o ventanas sin culminar o tramos de diques sin el revestimiento de la cara húmeda, lo que dificulta que la estructura cumpla el objetivo planteado».

Para el arquitecto Julio Gianella, dejar esos diques inconclusos incrementa considerablemente el riesgo de falla. «Las defensas de tierra compactada son vulnerables frente a las hechas con roca», explicó. El especialista añadió que muchas estructuras actuales podrían ser rebasadas, contrastando esto con la durabilidad de los enrocados construidos hace cuarenta años en Poechos, los cuales siguen funcionando. Además, cuestionó la calidad de parte de las intervenciones ejecutadas tras el Niño Costero de 2017, recordando que varias obras de descolmatación quedaron nuevamente cubiertas de sedimentos pocos meses después de culminadas.

EL NORTE SIGUE ESPERANDO

La situación se repite en Lambayeque. La protección del río Motupe requiere S/260 millones adicionales y permanece suspendida con apenas un avance del 42,5%. En el río Zaña se necesitan otros S/250 millones para una obra que apenas supera el 26% de ejecución, mientras que el proyecto del río Olmos demanda S/380 millones adicionales y reporta un avance del 51,6%. Los tres proyectos deberían concluir a fines de 2028.

Más al sur, en Chiclayo, el drenaje pluvial continúa con 0% de ejecución física y su culminación está prevista para febrero de 2031. En Trujillo, el panorama es aún más extremo: el drenaje pluvial también registra 0% de avance y el cronograma oficial fija su entrega para mayo de 2035. En Tumbes, la obra tampoco ha comenzado y culminaría en marzo de 2029.

Este desalentador panorama no mejora en el centro y sur del país, donde está previsto un duro impacto del Niño. La brecha financiera impide que las obras avancen con la celeridad necesaria para proteger a las regiones más vulnerables antes de la próxima temporada de lluvias. Mientras tanto, los ciudadanos deben esperar años adicionales ante una amenaza climática que exige respuestas inmediatas y fondos suficientes para evitar daños catastróficos en infraestructuras críticas.

En Áncash, el proyecto de protección del río Lacramarca avanza más del 86%, aunque su ejecución se ha detenido debido a impedimentos legales. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) alerta sobre el deterioro de las defensas y los riesgos para diversos puentes en la zona, estimando que se requieren S/60 millones adicionales. Por otro lado, en Ica, la obra de control de la quebrada Cansas registra un progreso del 58%, pero necesitará otros S/290 millones para finalizar. La ingeniera Leane Arias Rojas, especialista en Gestión del Riesgo de Desastres del Cenepred, advierte que el escenario para los próximos meses podría ser incluso más severo que el de 2017. «NO SE HAN TOMADO LAS MEDIDAS», señaló la experta. Explicó que ahora coexisten un Niño Costero en la zona norte y otro fenómeno en el Pacífico Central ecuatorial; su combinación favorecería lluvias intensas en el norte del país. Además, añadió que regiones como Piura, Lambayeque y La Libertad concentran gran parte de la población más expuesta de Perú. «Tenemos más de siete millones 900 mil personas expuestas», remarcó Arias Rojas sobre la falta de acciones preventivas necesarias. Tres años después de julio de 2023, cuando el Gobierno creó la ANIN para reemplazar a la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), el balance resulta adverso. El objetivo inicial era acelerar las obras pendientes tras el Niño Costero de ese año. De las 194 intervenciones transferidas desde la ARCC, la entidad reporta haber culminado solo 50, lo que representa un 26% del total. De estas finalizadas, 35 pertenecen a instituciones educativas, seis a establecimientos de salud y apenas nueve son proyectos de protección frente a fenómenos climáticos. Mientras tanto, las 12 obras que la ANIN considera prioritarias para prevenir el próximo Fenómeno El Niño parecen destinadas a convertirse en parte de otra reconstrucción. La situación refleja un retraso significativo en la ejecución de infraestructura crítica necesaria para enfrentar los impactos del clima extremo, dejando a millones de peruanos vulnerables ante nuevas amenazas hidrometeorológicas que exigen atención inmediata y recursos suficientes para evitar desastres mayores en el futuro cercano.

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