La diputada de Juntos por el Perú por Huancavelica, Catherin Palomino, enfrenta una nueva controversia: un taller textil que funcionaría sin licencia de funcionamiento ni garantías de seguridad en su domicilio, ubicado en el jirón 5 de Agosto. La situación se reveló tras la difusión de un video de su campaña política por el dominical Cuarto Poder, en el que la propia legisladora afirma tener un emprendimiento de confecciones.

En el material audiovisual, la cámara sigue a Palomino hasta el mismo local, que es su vivienda, donde incluso se le observa mostrando casacas de Juntos por el Perú elaboradas en ese espacio. Una verificación posterior determinó que el taller —equipado con máquinas de coser, telas y material para confeccionar casacas y otras prendas— opera prácticamente a puerta cerrada. Un trabajador del lugar, que labora allí desde hace un año, declaró que la producción también se realiza al por mayor.

El local representaría un riesgo para quienes trabajan en él debido al incumplimiento de los requisitos exigidos. Macario de la Cruz, subgerente de Comercialización de la Municipalidad Provincial de Huancavelica, confirmó que no existe registro de un negocio de confecciones a nombre de Catherin Palomino. Tras la búsqueda en el sistema, ningún taller figura en dicha dirección. “He buscado del año 2000 hasta marzo del año 2026, no hay”, afirmó el funcionario, quien agregó que, de operar un negocio sin permisos, corresponde la clausura.

La abuela de la diputada, Dionisia, también confirmó que el taller pertenece a Catherine Palomino y reconoció que no cuenta con autorización, debido a que funciona dentro de la vivienda familiar. Ante este escenario, Alejandro Rospigliosi, abogado constitucionalista y experto en derecho parlamentario, señaló que las autoridades han reportado que el domicilio donde reside la legisladora no tiene licencia ni cumple con las normas de salud correspondientes. Según el especialista, existen indicios suficientes para que el Ministerio Público inicie una investigación sobre el caso.

Esta situación se suma a los cuestionamientos que ya enfrentaba Palomino por los chats contra la familia del expresidente Pedro Castillo, ampliando las observaciones en torno a su desempeño parlamentario.

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