El dominical Cuarto Poder reveló que la diputada Catherine Palomino, vinculada al expresidente Pedro Castillo y al partido Juntos por el Perú, habría mantenido un taller textil funcionando a puerta cerrada dentro de su domicilio en Huancavelica. Según las declaraciones del subgerente de Comercialización de la municipalidad provincial, Macario de la Cruz, no existe registro alguno de licencia de funcionamiento a nombre de la congresista.
"No hay, no hay; no aparece, sino encantado (...) Tampoco hay ninguna licencia con esa dirección", manifestó el funcionario. De acuerdo al marco legal y las normas municipales vigentes, ninguna textilería puede operar sin contar con el permiso correspondiente de la alcaldía local.
De la Cruz advirtió que, al operar sin autorización, se estaría cometiendo una falta administrativa grave. "Inmerso a una sanción económica, o en todo caso a una clausura", expresó el edil municipal. Esta situación podría conllevar consecuencias legales severas para la legisladora.
No obstante, el reportaje también mostró que Palomino promocionó activamente este negocio durante su campaña electoral. El pasado 10 de febrero, grabó una serie de videos en su propia residencia donde se ubica la textilería.
"Conoce un poquito más de mi historia, vivo en el barrio de San Cristóbal y cuento con un pequeño emprendimiento; acompáñenme", dijo mientras mostraba las instalaciones. Esas grabaciones, realizadas hace meses, contradicen la ausencia total de permisos que señala hoy la administración municipal.
Mientras tanto, la autoridad local insiste en aplicar la ley sin excepciones, advirtiendo que la falta de habilitación pone en riesgo no solo al negocio, sino a toda la comunidad. La congresista deberá enfrentar las posibles multas o el cierre definitivo de su actividad comercial si no regulariza su situación ante la municipalidad.
Esta revelación suma nuevos capítulos a la vida pública de Palomino, quien ahora debe responder por los procedimientos administrativos que se le puedan imputar. La fiscalización municipal continúa en marcha para garantizar el ordenamiento urbano y comercial en Huancavelica.
"Venimos con las manos limpias, sin deberle ningún favor a nadie", acotó Catherine Palomino mientras probaba las casacas que fabricaban. Por eso, en su taller confeccionan el propio material de trabajo, aunque la situación ha generado cuestionamientos sobre si el negocio cuenta con permiso municipal. La diputada del Juntos por el Perú argumentó: "La fiscalización no es una venganza, es un deber", añadiendo que Huancavelica necesita reivindicación y que no temblará su mano para controlar a quienes se creen intocables. Sin embargo, al intentar comunicarse con ella para obtener descargos como parte del derecho a la defensa, el dominical no obtuvo respuesta alguna.
Ante las dudas sobre la legalidad de la operación en su residencia de Huancavelica, la abuela de Palomino, Dionicia Fernández, confirmó que "Claro, es de la familia; esa es la casa también donde ella vive". Cuando le preguntaron si el negocio tenía autorización de la municipalidad local, respondió: "es un tema dentro. Eso nunca está abierto, en la casa adentro nomás se trabaja. ¿Por qué tendría? Cuando es autorización, tiene que estar abierto el taller".
Es relevante destacar que las plataformas del Estado revelan que tanto la madre como la abuela de la diputada cuentan con contratos para la fabricación de prendas de vestir con diversas instituciones.
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