El dinamismo que sí muestran los precios del cobre no se refleja en los volúmenes que el Perú produce y exporta. La producción del metal rojo permanece estancada desde hace ocho años, en un rango de entre 2.4 y 2.7 millones de toneladas anuales, y este 2025 el país perdió el segundo lugar como productor mundial, desplazado por la República Democrática del Congo y retrocediendo al tercer puesto.

Los datos más recientes del Ministerio de Energía y Minas (Minem) confirman la tendencia. En agosto, la producción alcanzó las 242,740 toneladas métricas finas (TMF), una cifra 1.6% inferior a las 246,671 TMF registradas en el mismo mes de 2024. Con ese resultado, el acumulado de los primeros ocho meses del año suma 1.8 millones de TMF, un avance de apenas 2.6% frente a igual periodo del año previo.

Ese crecimiento acumulado, sin embargo, esconde una realidad más fragmentada: se explica, otra vez, por el buen desempeño de la mina Las Bambas, cuya producción creció 52.5%, mientras que otras seis de las diez principales productoras del mineral vieron retrocesos. Southern Perú cayó 1.6%, Cerro Verde 10.8%, Antamina 24.2%, Antapaccay 17.9%, Hudbay 4.1% y El Brocal 6.8%.

En el frente externo, la situación es aún más adversa. Según datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), el volumen exportado de cobre —que difiere de la producción— registró en agosto una merma de 13.9%, con lo que la cantidad embarcada al exterior acumula una contracción de 7.5% en los primeros ocho meses del año. La caída de agosto representa además el quinto mes consecutivo de retroceso en los envíos: en julio habían bajado 18.4%, en junio 21.87%, en mayo 22.38% y en abril 12.57%.

Con este panorama, los expertos consultados por Gestión consideran poco probable que se vaya a ver en el corto plazo un repunte de los embarques de cobre, un metal que hoy explica el 30.0% del valor total exportado por el país.

En agosto, según el banco, el precio del metal rojo había subido 24.2% y acumulaba así un avance de 16.8%. Gracias a ello, el valor remitido al exterior entre enero y agosto del 2025 (US$16,438 millones) resultó 8% mayor; sin embargo, ese incremento se explica básicamente por las mayores cotizaciones y no por un mayor dinamismo en los despachos. De no haberse registrado caídas sostenidas en los volúmenes exportados, los ingresos habrían sido aún más altos, lo que evidencia que el Perú no está aprovechando en mayor medida la tendencia alcista en la cotización de ese producto.

Hoy el metal se transa en US$4.97 por libra (US$10,575 por tonelada métrica), y diversos bancos proyectan que podría alcanzar las US$11,900 por tonelada a fines del 2026, con tendencias alcistas que se extienden hasta los US$15,000 si persisten las restricciones de oferta y se acelera la demanda vinculada a la transición energética.

¿Qué escenario se abre con Tía María?

En ese contexto, la reactivación del proyecto Tía María sucede en un buen momento, en un entorno de alta demanda del cobre, según Katherine Salazar, analista de Scotiabank, quien conversó con Gestión. La especialista sostiene que esa situación debe continuar en el 2027, cuando entre en operaciones esa mina, que demandará una inversión de más de US$1,800 millones y añadirá 120,000 toneladas métricas finas de cobre a la producción nacional.

“Entonces habrá un doble impacto favorable (para el país), por un lado, se incrementa la producción nacional del cobre, pero también se dará en un contexto precios altos, que magnifica el impacto positivo”, avizoró la experta. La demanda proviene tanto de la transición energética como de la evolución de la inteligencia artificial.

Moody´s Ratings, en tanto, considera que las interrupciones en el suministro del cobre respaldarán sus precios hasta el próximo año, aun cuando los precios de otros metales básicos se mantendrán moderados debido a la incertidumbre respecto a la perspectiva económica global.

La luz verde otorgada a Tía María no solo impulsaría la producción cuprífera, sino que, según la presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Julia Torreblanca, constituye “una muy buena señal para los inversionistas en general, pese a la coyuntura política que atraviesa el país”. La titular del gremio agregó que, de acuerdo con información de Southern Perú, las reservas del proyecto ascienden a 711.4 millones de toneladas en sus dos tajos, Tía María y La Tapada, lo que generará inversión para producir 120 mil toneladas de cátodos de cobre al año y, con ello, más fuentes de trabajo. Además, la empresa estima que se generarán US$3,400 millones en impuestos y regalías en los primeros 20 años de operación, recursos que, consideró, ayudarán a la economía nacional y de Arequipa.

Julia Torreblanca, presidenta de la SNMPE, señala las expectativas del sector a raíz de la luz verde dada a Tía María

Torreblanca también dio a entender que la aprobación puede ser un incentivo que contribuya a destrabar otros proyectos de cobre en cartera del Ministerio de Energía y Minas (Minem) que todavía no tienen fecha de inicio de construcción. En ese sentido, de los 67 proyectos mineros por US$64,071 millones que conforman la cartera, siete referidos a cobre por US$8,044 millones esperan ponerse en marcha entre 2027 y 2032: Zafranal, Optimización Cerro Verde, Reposición Ferrobamba, Los Calatos, Trapiche y Coimolache Sulfuros. No obstante, hay otros 22 proyectos cupríferos de nuevas minas por US$24,777 millones que aún no tienen fecha definida para iniciar su construcción o para ponerse en marcha.

En tanto, el exministro de Energía y Minas, Rómulo Mucho, coincidió en que la luz verde dada a Tía María da una muestra de confianza que podría ayudar a retomar proyectos paralizados, aunque señaló que la incertidumbre política actual afecta también las decisiones de inversión. Cabe recordar que otros grandes países productores, como Chile, Canadá e Indonesia, están enfrentando actualmente problemas en la explotación del citado recurso natural, contexto en el que Perú busca consolidarse como un actor clave en el mercado global del cobre.

Miguel Cardozo, CEO de Alturas Minerals Corp., consideró que el destrabe de Tía María debería replicarse desde el Gobierno en el norte del país, como en Cajamarca, donde hay proyectos de cobre y oro paralizados por más de US$16,000 millones. Para ello, sostuvo, se requiere también ejecutar la infraestructura necesaria —ferroviaria y portuaria, por ejemplo, entre Eten (Lambayeque) y Cajamarca— que permita sacar las reservas de mineral de esa zona.

En cuanto al impacto de la iniciativa de Southern Perú, el experto destacó que puede incrementar en un 7% a 8% el PBI de Arequipa, cifra que podría llegar al 40% cuando la nueva mina empiece a operar en el 2027. No obstante, no cree que su puesta en marcha por sí sola, con sus 120,000 toneladas de cobre, vaya a permitir que el Perú recupere aún su segundo lugar como productor mundial en el corto plazo.

Mucho estimó que, si a la futura producción de Tía María se sumara la de otros proyectos cupríferos como Zafranal, Antapaccay y Coroccohuayco, al cabo de los próximos cinco años el Perú podría superar los 3.3 millones de toneladas y estar en condiciones de desplazar a El Congo.

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