Con dos medallas de plata en competencias internacionales de matemática, Samir Ochoa, un estudiante peruano de 15 años natural de Villa María del Triunfo, se ha consolidado como una de las jóvenes promesas del país en esta disciplina. Su siguiente objetivo es claro: estudiar Matemática Pura en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La primera presea de plata la obtuvo en la 67.ª Olimpiada Internacional de Matemática (IMO 2026), celebrada en Shanghái, donde compitió contra más de 600 participantes de 117 países. Días después, volvió a subir al podio en la Olimpiada de Matemática de Países del Cono Sur, donde consiguió su segunda medalla de plata. En la IMO 2026, el joven compartió escenario con algunos de los principales talentos juveniles de matemática de sus respectivos países.

Su pasión por las matemáticas surgió al observar a su padre, carpintero, en su trabajo diario. A partir de ese interés por resolver problemas, Samir construyó un desempeño destacado gracias a una preparación orientada a competencias que exigen razonamiento, creatividad y concentración.

Samir Ochoa, estudiante peruano de 15 años, obtuvo dos medallas de plata en competencias internacionales de matemática realizadas en China y en el Cono Sur.

El sueño de Samir es estudiar Matemática Pura en el MIT y, para lograrlo, planea sostener su preparación durante los próximos años. En menos de dos semanas, el adolescente afrontó dos competencias internacionales y obtuvo una medalla de plata en cada una, resultados que afianzaron su intención de seguir creciendo en el ámbito académico y de postular a esa universidad con una beca que cubra sus estudios. Su inspiración más cercana es Renato Gaitán, quien integró la delegación peruana en la IMO 2025; la trayectoria de Gaitán le mostró las oportunidades que pueden surgir al participar en olimpiadas internacionales de matemática.

El vínculo del joven con esta disciplina nació de vivencias cotidianas junto a su padre, carpintero de oficio. En esas jornadas, Samir veía cómo los cálculos de medidas y ángulos resultaban indispensables para fabricar muebles y resolver problemas propios del trabajo. Esa experiencia despertó su curiosidad por las matemáticas y, con el paso del tiempo, ese interés se orientó hacia la resolución de problemas.

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