La Armada española cuenta con una embarcación que ha sido calificada por la propia institución como parte esencial de su componente logístico: el buque de aprovisionamiento 'Patiño'. Con más de tres décadas de servicio, esta nave tiene la misión de evitar ataques directos para asegurar que el resto de barcos permanezcan activos en agrupaciones de la OTAN y de la Unión Europea.
Mantener una fuerza naval a gran distancia de sus bases durante semanas no es tarea sencilla. Se requiere un complejo soporte de combustible, alimentos, municiones, agua y atención médica, una demanda que solo puede satisfacerse con embarcaciones especializadas capaces de garantizar el suministro continuo en plena alta mar. Este factor resulta decisivo para prolongar la presencia operativa de la flota sin retornar a puerto.
El Patiño multiplica el alcance operativo de la flota naval y se ha convertido en una pieza clave en misiones internacionales. Su labor permite que un portaaviones y cinco fragatas puedan operar durante un mes completo sin necesidad de acercarse a tierra firme, lo que amplía significativamente el radio de acción de la Armada en escenarios lejanos.
¿Cómo opera el BAC Patiño, el gigante navío de la Armada Española?
Con 166 metros de eslora, 22 de manga y 17.040 toneladas de desplazamiento, el Buque de Aprovisionamiento de Combate Patiño (A-14) puede alcanzar una velocidad máxima superior a 40 km/h (22 nudos) impulsado por dos motores diésel de 10.890 kW. Esta nave, fabricada en los históricos astilleros Bazán y entregada el 16 de junio de 1995, mantiene un alcance operativo de 6.000 millas náuticas a un ritmo constante de 13 nudos. Su lema oficial sintetiza su misión: “No he venido a ser servido, sino a servir”.
Integrado en la 31.ª Escuadrilla de Superficie con sede en Ferrol, el Patiño constituye una pieza clave de la logística naval. La capacidad de sus depósitos garantiza soporte logístico continuo para un grupo de combate integrado por un portaaviones con 20 aeronaves y cinco fragatas a lo largo de un mes. En sus bodegas transporta más de 7 millones de litros de diésel naval, 2 millones de combustible aeronáutico, 200 toneladas de agua potable, pertrechos, repuestos y alimentos variados.
Con 166 metros de longitud y capacidad para transportar 7 millones de litros de diésel, el Patiño garantiza soporte logístico a grupos de combate integrados en la OTAN y la Unión Europea. Foto: Ilustración LR
El buque de aprovisionamiento Patiño se ha consolidado como un activo estratégico clave para la Armada, pues sin su asistencia, cualquier fragata o portaaviones con provisiones agotadas debe abandonar temporalmente su zona de despliegue para dirigirse a una base terrestre. A lo largo de tres décadas de servicio, la embarcación acumuló participaciones en misiones internacionales como Sharp Guard en la antigua Yugoslavia, Allied Action en Kosovo, Enduring Freedom en el océano Índico y la operación Atalanta contra la piratería en el Cuerno de África, donde ejerció como insignia naval europea.
En cuanto a su capacidad logística, el reabastecimiento en navegación se ejecuta mediante cinco estaciones de carga líquida y cuatro de material sólido, complementadas con soporte aéreo gracias a un hangar apto para tres helicópteros. La nave dispone además de un hospital ROLE 2 con quirófano, rayos X, laboratorio, telemedicina y ocho camas clínicas. Su tripulación base está conformada por 150 efectivos, aunque la dotación alcanza los 190 integrantes al sumar unidades aéreas y equipos operativos de seguridad.
Más allá del suministro rutinario, el A-14 acumula experiencia documentada en interdicción y combate activo. Su intervención más relevante se registró el 9 de diciembre de 2002, cuando participó junto a la fragata Navarra en la interceptación del carguero So San cerca de Yemen, pese a no contar con un diseño netamente ofensivo. La versatilidad del buque también alcanza emergencias humanitarias: en 2018, un helicóptero SH-60B evacuó a un marinero filipino herido desde una embarcación griega hacia la enfermería del barco en las islas Seychelles.
Tras su reciente integración de casi tres meses en la operación Noble Shield, la nave completó más de 25 maniobras de traspaso para transferir 6,5 millones de litros de diésel naval y 300.000 litros de combustible de aviación a diez unidades distintas, garantizando la presencia prolongada de la fuerza defensiva lejos de sus costas. Estos ejercicios de alta intensidad junto a la OTAN y las acciones en escenarios de alta tensión marítima confirman que el buque español opera tanto en tareas logísticas como en situaciones extremas.
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