La probabilidad de que El Niño global alcance una magnitud “muy fuerte” hacia el último trimestre del año se elevó al 95%, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El fenómeno tendría efectos durante el otoño e invierno del hemisferio norte entre 2026 y 2027, lo que en el hemisferio sur —donde se ubica el Perú— se traduciría en impactos durante la primavera y el verano.

Frente a este escenario, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) aún no define si ajustará su proyección de crecimiento de la economía peruana. El gerente central de estudios económicos de la entidad, Adrián Armas, señaló que la decisión se tomará en septiembre, cuando se actualicen los pronósticos con la información disponible. Cabe precisar que el cálculo vigente, elaborado hasta junio, solo contemplaba el golpe de un El Niño costero fuerte, sin considerar el nuevo escenario global.

“El escenario base del reporte [de inflación] de junio es de un fenómeno de El Niño [Costero] fuerte. Sin embargo, las probabilidades de que sea extraordinario han aumentado de manera importante [con El Niño global]. Los efectos de un evento extraordinario sobre la actividad económica no se verían ahora [...] se sentirían en los siguientes trimestres [...]. El BCRP continúa monitoreando la evolución del fenómeno y, en septiembre, se van a presentar nuevas proyecciones con la información que se tenga en ese momento”, declaró Armas durante la presentación del Programa Monetario.

El Niño global, en cambio, se define como un fenómeno de gran escala dentro del ciclo acoplado entre la atmósfera y el océano Pacífico Central, cuyos efectos se extienden por todo el planeta: genera sequías en Australia e Indonesia, lluvias masivas en Norteamérica y otras alteraciones climáticas. En el Perú, su principal huella no es solo el calor costero, sino el severo estrés hídrico y sequía en el altiplano y la sierra sur.

En el Perú, su principal huella no es solo el calor costero, sino el severo estrés hídrico y sequía en el altiplano y la sierra sur. Fuente: Reuters

Para entender la diferencia, hay que recordar que El Niño Costero se origina cuando los vientos alisios del sur se debilitan de manera local, lo que permite que una masa de agua cálida se empoce únicamente en la costa peruano-ecuatoriana. Este fenómeno se desarrolla con rapidez y desencadena fuertes lluvias, desbordes de ríos y huaicos en zonas que normalmente son áridas.

Pero la anomalía climática no es el único factor que inquieta al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). El presidente del ente emisor, Armas, reconoció otros riesgos “importados” que podrían golpear la economía nacional. En esa línea, recordó —tal como informó Gestión— que las economías importadoras de alimentos, como la peruana, enfrentan el alza de los precios internacionales de granos: “El conflicto entre Rusia y Ucrania ha afectado recientemente las exportaciones de trigo y maíz desde Rusia por el Mar Negro. También ha habido afectación a la producción rusa de refinería de petróleo”.

Asimismo, advirtió que “el tema central está en el estrecho de Ormuz, pero se muestra que hay otras situaciones geopolíticas que afectan a la economía mundial, no en la misma medida que lo del estrecho, pero sí afectan. También está el tema de un posible reescalamiento de la guerra comercial con el reciente aumento de aranceles”.

Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP, se pronunció sobre el subsidio focalizado temporal que el Gobierno otorgará a transportistas de carga y pasajeros, así como al transporte fluvial y mototaxistas, en medio del alza de los precios de los combustibles. El funcionario explicó que esta medida, impulsada por el Poder Ejecutivo, es un instrumento fiscal que utiliza el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). “Nosotros [el BCRP] tomamos esa información [para analizar su] implicancia sobre la economía [...] Entendemos que es una medida de política fiscal orientada a un sector específico, de transportistas, afectados por la fuerte alza de los precios internacionales del combustible”, resumió.

Armas también recordó que el ente emisor ya había publicado una comparación internacional sobre cómo la política fiscal respondió ante choques similares, además de la propia historia de acción del Gobierno frente a eventos de alza de combustibles. En ese sentido, señaló que “sobre el alza fuerte que vimos en el precio de combustible, las acciones habían sido significativamente menores a lo que la propia historia de política fiscal nos dice”. En situaciones previas, detalló, se implementó un fondo de combustible operativo e incluso acciones tributarias según el tipo de choque, algo que en esta oportunidad no ocurrió. “El Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (FEPC), para todo fin práctico, no está funcionan, o está funcionando muy poco”, precisó.

Leer artículo completo en gestion.pe →