Cuando elegimos una palta en el mercado, también conocida como aguacate, y buscamos que esté en su punto justo de maduración, probablemente no reparamos en que detrás de este popular fruto se esconde un curioso mecanismo biológico que ha intrigado a los investigadores durante más de un siglo.

Las flores de esta especie son hermafroditas: poseen estructuras reproductoras masculinas y femeninas, pero no las utilizan al mismo tiempo. En distintos momentos del día, la flor actúa primero como femenina, al recibir polen, y luego como masculina, al liberarlo. Este comportamiento reduce las posibilidades de autopolinización y favorece el intercambio de polen entre diferentes árboles.

Sin embargo, el patrón no es igual en todos los árboles. Existen dos grandes grupos, conocidos como tipos A y B, que siguen horarios reproductivos opuestos. En los árboles de tipo A, las flores funcionan como femeninas durante la mañana y como masculinas durante la tarde. En los de tipo B sucede al contrario: primero funcionan como masculinas y después como femeninas.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de California, Davis (UC Davis), ha identificado una explicación genética para este particular ritmo de floración. Según los biólogos, hallaron un gen relacionado con el extraño patrón de floración, un mecanismo que podría tener más de 40 millones de años.

"Nuestro estudio proporciona una explicación genética a un misterio centenario sobre la polinización del aguacate", explicó Jeffrey Groh, genetista evolutivo de UC Davis y autor principal del estudio, en un comunicado de prensa.

Los aguacates cambian de género a diario, según un estudio reciente. Foto: iStock Flores en un árbol de aguacate. Todos los árboles de aguacate son hermafroditas, pero en un momento dado las flores funcionan como masculinas, liberando polen, o como femeninas, recibiendo polen. Foto: Jeffrey Groh

Flores en un árbol de aguacate. Todos los árboles de aguacate son hermafroditas, pero en un momento dado las flores funcionan como masculinas, liberando polen, o como femeninas, recibiendo polen. Foto: Jeffrey Groh

El secreto de esa alternancia está en un gen llamado SDMYB, según reveló el análisis de los genomas de cientos de árboles cultivados por investigadores de la Universidad de California, Riverside. Al cruzar esa información genética con la observación de miles de flores para registrar con precisión cuándo se abrían y cerraban, los científicos hallaron que las variantes de SDMYB determinan si un árbol pertenece al tipo A o al tipo B. El gen regula el momento de apertura de las flores y su actividad fluctúa durante el día.

Existen dos variantes o alelos de SDMYB. Los árboles de tipo A portan una copia de cada variante, mientras que los de tipo B tienen dos copias de la variante recesiva. Esa sincronización hace posible que ambos tipos de árboles intercambien polen a lo largo del día, por lo que los productores suelen cultivar ejemplares de los dos tipos juntos para favorecer la polinización.

El hallazgo no se limita a explicar el comportamiento del aguacate. Al comparar su material genético con el de otras especies arbóreas emparentadas, los investigadores detectaron las mismas dos variantes de SDMYB en al menos 26 especies. Eso sugiere que el mecanismo genético detrás de este patrón de floración podría remontarse a unos 42 millones de años, mucho antes de que aparecieran las variedades de palta que conocemos hoy.

La identificación de marcadores genéticos asociados con SDMYB permitiría determinar el tipo de floración desde la etapa de plántula, lo que aceleraría los programas de mejoramiento y facilitaría la selección de variedades con características deseables. Hasta ahora, los productores y mejoradores no podían saber con facilidad si una planta joven era del tipo A o B: tenían que esperar a que el árbol madurara y floreciera, un proceso que puede tardar 10 años o incluso más. Graham Coop, profesor de evolución y ecología de UC Davis y uno de los autores principales del estudio, señaló: "Nos sorprendió la idea de que estas plantas hayan estado alternando entre la actividad masculina y femenina a lo largo del día durante más de 40 millones de años, posiblemente en cientos de especies". El hallazgo, que los científicos conocen desde hace más de un siglo, podría ser mucho más antiguo de lo que se pensaba, y ahora cuenta con una explicación genética para un fenómeno que también tendría consecuencias prácticas para el cultivo del aguacate.

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