La divisa estadounidense retrocedió frente al sol y borró las ganancias que acumulaba en lo que va del año, en un contexto de alta incertidumbre geopolítica. El precio del petróleo y sus derivados se volvió el protagonista central de esta crisis, que mantiene a los inversionistas en vilo por las amenazas de una guerra en Medio Oriente y las presiones inflacionarias que de ella se desprenden.

El temor de los mercados es que la mayor inflación lleve a los principales bancos centrales, como la Fed de EE.UU. o el BCE de Europa, a subir las tasas de interés. Ese proceso suele traducirse en un debilitamiento de los activos de inversión y de las monedas, especialmente en plazas emergentes como la peruana.

Al inicio de la guerra, el dólar se empinó contra el sol y al cierre de marzo repuntó a S/ 3.502, cuando en la preguerra cotizaba en menos de S/ 3.40. En abril, otra fuente de tensión se sumó al radar: la posibilidad de que Roberto Sánchez, un candidato con propuestas alejadas de la ortodoxia económica, accediese a la Casa de Pizarro. Eso llevó a la divisa a su nivel máximo del año el 29 de abril, con S/ 3.524.

Sin embargo, el panorama cambió entre fin de mayo e inicios de julio. La distensión entre EE.UU. e Irán, que incluso incluyó un memorando de entendimiento para el cese de hostilidades, y el triunfo de Keiko Fujimori, de la derecha conservadora, mejoraron el ánimo de los mercados. El dólar retrocedió paulatinamente hasta los umbrales de S/ 3.40 al término del séptimo mes.

En ese momento, las proyecciones recogidas por Gestión apuntaban a que el declive del billete verde proseguiría en agosto, y ahora se convalidan plenamente.

Punto de quiebre

El retroceso de ayer llevó al dólar de S/ 3.366 a S/ 3.363 y, con ello, se produjo un punto de quiebre: las ganancias que la divisa estadounidense había acumulado frente al sol en lo que va del 2026 se evaporaron por completo. La moneda norteamericana cotiza ahora por debajo del valor con el que cerró el 2025 (S/ 3.364), lo que implica que el sol empieza a ganarle terreno al dólar en el presente año.

Ese sesgo bajista se vio reforzado en la última semana por dos indicadores de la economía de EE.UU.: la destrucción de 23,000 empleos en julio y una inflación que retrocedió por segundo mes consecutivo hasta 3.4%. Esos datos reducen la probabilidad de que la Reserva Federal (Fed) tenga que elevar su tasa de interés en setiembre y, a la vez, inyectan mayor optimismo entre los inversionistas.

Para Félix Olivares, executive director sales & trading Head de BTG Pactual Perú, el debilitamiento del dólar responde, además, a las expectativas positivas que genera el nuevo Gobierno y al abultado ingreso de divisas por exportaciones, impulsado por metales clave como el cobre y el oro, cuyos precios superan a los del 2025 –cuando ya eran altos– (ver nota vinculada).

La divisa saltó así hasta su nivel máximo en el año el 29 de abril (S/ 3.524).

Expectativas

Una parte de los analistas, incluido el propio Olivares, se inclina a pensar que la Fed no subirá su tasa clave este año. En el plano financiero, el ejecutivo recalca que no se espera un alza de la tasa –que impulsaría al dólar– porque, si bien en la primera mitad del año hubo mayor inflación por el encarecimiento del petróleo, en el segundo semestre la base estadística comparable del 2025 permitirá que el índice de precios en ese país se modere.

En el plano político, los primeros lineamientos anunciados por el Ejecutivo sobre un mejor manejo fiscal e impulso a la actividad empresarial elevan, entre compañías e inversionistas, las expectativas de crecimiento económico, de la inversión privada y de la infraestructura pública, según Olivares.

Según los ejecutivos de la banca, vender dólares ahora tendría asidero si la perspectiva es que su cotización seguiría presionada a la baja, en un escenario en que los fundamentos de la economía y empresas peruanas se mantienen. En el ámbito local, no se espera una elevación de la tasa del BCR pues las expectativas de inflación no son tan altas en el país y el alza de precios responde a choques de oferta.

Jorge Espada, managing partner de Valoro Capital, indicó que en el precio del dólar han influido tres factores: los altos términos de intercambio, por los favorables precios de los metales; la menor expectativa de que la Fed aumente su tasa de interés de referencia, tras los últimos resultados de empleo en EE.UU. que salieron por debajo de lo esperado, y un menor nivel de intervención por parte del BCR. “Siento que en los últimos días el banco central le ha soltado un poco la mano al dólar”, opinó.

En tal escenario, proyecta que en las próximas semanas el dólar fluctuará entre S/ 3.36 y S/ 3.40 e incluso temporalmente podría descender de ese rango, quizás hasta S/ 3.30, aunque es poco probable porque el BCR está presto a intervenir en el mercado cambiario para atenuar oscilaciones. Reconoce que algunos podrían pensar que el instituto emisor no se inmutaría mucho si el dólar siguiera en descenso, pues ello puede restar presiones inflacionarias. A 12 meses la inflación llegó a 4.1% en julio, por encima del rango meta del BCR por quinto mes consecutivo.

Los sectores económicos beneficiados con un dólar bajo son los importadores de electrodomésticos y automóviles. Pero los importadores de tecnología en menor medida, porque la demanda internacional de las empresas de IA presiona al alza los precios de dispositivos, detalló Espada.

El oro, que también resulta clave para el creciente ingreso de divisas al país, se ha recuperado en los últimos meses ante las expectativas de que la Reserva Federal de EE.UU. no eleve su tasa de interés este año, agrega el especialista. En tanto, el cobre sube 17% en lo que va del año y aún tiene trecho por recorrer, según Félix Olivares, de BTG Pactual Perú. “El problema (del mercado) del cobre es estructural, pues tiene que ver con mayor oferta y apertura de minas, que no han aumentado lo suficiente para cubrir la demanda mundial que se genera por los servidores, centro de datos y toda la infraestructura vinculada a IA, además del cambio en la matriz de energía”, sostiene.

El abultado ingreso de divisas proveniente de las exportaciones también debilita al dólar, aunque no todos los sectores salen ganando: los perjudicados son aquellos en los que el declive de la moneda estadounidense no es compensado con mayores precios, como los textiles y algunos productos agrícolas.

El abultado ingreso de divisas provenientes de las exportaciones también debilita el dólar.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.

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