Las nuevas estimaciones para el cierre de año coinciden en que la inflación superará el 8%, en línea con otros análisis que también anticipan un registro por encima de ese umbral.
El economista senior de Macroconsult, Isaac Foinquinos, ajustó su previsión y ahora espera que la inflación de diciembre se sitúe entre 8.3% y 8.5%, lo que supone una variación mensual de entre 0.6% y 0.8%. “Antes preveíamos que se iba a ubicar en el límite inferior (8.3%), pero ahora tenemos este nuevo margen”, precisó. En tanto, Mario Guerrero, subgerente de Economía del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank, revisó al alza su proyección de 7.7% a 8.2%, cifra que “sugiere una inflación de 0.5% para diciembre”, agregó.
El exministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, también elevó su estimación de 7.7% a 8.2%, con una inflación mensual de 0.6%. El BBVA Research, por su parte, proyecta 8% con sesgo al alza, mientras que Credicorp Capital anticipa 8.3%.
Protestas influyeron en el escenario
La turbulencia social y su efecto en los precios de los alimentos explican, en parte, las nuevas proyecciones, según Thorne y el BBVA Research. “Principalmente, es por alimentos y algunos servicios, como el transporte por vía terrestre y aérea. También hemos corregido al alza la inflación del 2023 desde 3.3% a 4%. Es decir, hay un efecto que se ha trasladado al siguiente año. Lo que han hecho las protestas es hacer más gradual el descenso (de la inflación)”, apuntó Thorne.
Foinquinos coincidió en que el clima de protestas violentas impactó a través de los precios de los alimentos, aunque precisó que la menor demanda estaría compensando ese escenario.
El escenario político también se cuela en las proyecciones. Un eventual adelanto de elecciones el próximo año podría mover el tipo de cambio y, a través del canal importador, presionar la inflación. “El tipo de cambio responde a muchos factores. Ahora el principal es la diferencia de tasas de Perú y Estados Unidos. En cuanto a la volatilidad política, si las elecciones son positivas para el mercado, con un candidato más al centro que a lo radical, eso podría ser beneficioso para el tipo de cambio. Caso contrario podría haber un impacto negativo en la inflación por ese lado. En un escenario negativo, por el lado local de crisis política, el tipo de cambio podría ubicarse en S/ 4.3 (hoy está alrededor de S/3.8) en el 2023”, indicó Thorne.
Mario Guerrero, de Scotiabank, recordó que el alza de ciertos alimentos ya estaba prevista, pero los bloqueos la han acentuado. En diciembre, los perecibles —hortalizas, frutas y tubérculos— han tenido un repunte por las protestas, a lo que se suman factores climáticos. “Usualmente, hay cierto repunte en costos de transporte interprovincial, pero con este tema (protestas) podría acentuarse un poco más. Una de las razones por las que la proyección que ya tenemos tiene un sesgo al alza es el tema de las protestas”, dijo a Gestión.
El analista consultado resumió el pulso entre dos fuerzas opuestas. “Hay dos efectos contrapuestos. Por un lado, la menor oferta de alimentos por el cierre de carreteras ya tuvo efecto en el precio de algunos alimentos, como la arveja, la yuca o la zanahoria. Por otro lado, las protestas afectan a la demanda en turismo o transportes, y también de artículos de la campaña navideña, que podrían rematarse si no se da el correcto tránsito. Esto puede presionar precios a la baja; hacer que no suban tanto como se espera. Por ahora el sesgo es al alza, pero está por verse”, anotó.
Para Guerrero, el impacto del efecto cambiario sobre la inflación se vería recién en el 2024, aunque admite que la volatilidad podría aparecer hacia el cierre del próximo año. “El tipo de cambio tiene un patrón identificado en elecciones, que se avizoran a fines del siguiente año. Entonces es posible que la mayor parte del año se vea un comportamiento más estable, como se vio en los últimos dos meses, en función de cómo vaya el dólar en el mundo. Hacia el cierre del 2023, de darse la elección, habría mayor volatilidad, como usualmente pasa. Esto impactaría en la inflación del 2024, y se tiene en cuenta que el BCR puede intervenir (para reducir la volatilidad)”, indicó.
Foinquinos, en cambio, descarta un efecto por el lado del dólar. “En elecciones siempre hay volatilidad al alza si el candidato no es tan alineado con el mercado, pero no se espera nada parecido a lo que pasó con el 2021. El tipo de cambio no debería subir mucho más e incluso se podría reducir, pues la salida de Castillo es favorable para los mercados. Si vuelve a salir alguien similar en las próximas elecciones se espera tener un contrapeso en el Congreso. Los capitales que tenían tendencia o eran sensibles a salir, ya salieron o quedan muy pocos, y puede darse el escenario en el que vuelvan, ello en favor de sol”, indicó.
En cuanto a la resistencia de la inflación por encima de 8%, Thorne y Guerrero coinciden en que ese sería el escenario base para los primeros meses del 2023. Guerrero explicó que los factores serían estacionales y una menor base comparativa. “Hay un efecto de base (los precios empezaron a subir más a partir de marzo) y condiciones climáticas que haría que la inflación esté por encima de 8% durante el verano, pero luego se ubicaría por debajo en marzo o abril. La proyección del 2023 es 4.5%, y antes era 4%. Esto se explica por una mayor resistencia de la inflación subyacente y de alimentos respecto a lo que esperábamos en el segundo semestre. Por ejemplo, pan y cereales suben, a pesar de que el trigo baja; hay un rezago o inercia en algunos rubros”, dijo.
Para Thorne y Associates, recién en el 2024 la inflación podría ubicarse en la meta del Banco Central de Reserva (BCR). El banco, en tanto, proyecta que el indicador cierre el 2023 en 3% y en 2.4% el siguiente año.
En Macroconsult, el economista consultado espera que el escenario de una inflación por encima de 8% se mantenga en la primera parte del siguiente año. “El descenso será muy gradual. Es posible que en el primer trimestre podamos ver tasas alrededor de 8%, quizá un poco menores en el segundo trimestre. En la segunda parte del año, se esperaría un descenso mucho más rápido. Se debe tomar en cuenta que la inflación a inicios de mes tiene un impacto estacional como el inicio de clases, lo que da cierta resistencia (a la inflación). Nuestra proyección es de 3% para el 2023”, apuntó.
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