“María, hay mucha gente que vive estresada por el trabajo, consumen comida chatarra, llegan a sus casas en las noches solo a dormir y no hacen ningún tipo de actividad física. Eso es peligroso. No olviden que todo está en la mente, es importante tener pensamientos positivos, vencer los obstáculos y animarse a cambiar, dejar los malos hábitos”, reflexionó mi amigo, el fotógrafo Gary, mientras disfrutaba de un sabroso estofado de pollo con presa grande, una porción de arroz blanco graneadito y una jarra de chicha morada fresquecita en el restaurante.

Su mensaje fue claro: el deporte tiene grandes beneficios en la salud, física, mental y psicológica. Mejora la función del cerebro, la autonomía, la memoria, la rapidez, la imagen corporal y la sensación de bienestar. “Si no has empezado, hazlo. Hay que moverse, darle elasticidad a nuestro cuerpo. Nos sentiremos mejor”, agregó, y luego detalló que los ejercicios:

  • Favorecen el sistema cardiovascular, disminuyen la presión sanguínea y mejoran la circulación, lo que reduce el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
  • Ayudan en la prevención del cáncer de colon, ya que acelera el paso de los desechos por los intestinos.
  • Contribuyen a una mejor salud mental, reducen el estrés, la ansiedad e incluso las fobias y los ataques de pánico.
  • El impacto en los huesos es positivo. En los niños pueden aumentar la densidad ósea, en los adolescentes los fortalece y en la vida adulta retrasan la degeneración. Pueden prevenir la osteoporosis.
  • El sistema inmune se acelera de manera temporal, aumenta su capacidad y sus defensas para el organismo.
  • Ayudan a mantener un nivel saludable de azúcar en la sangre, que no solo contribuye a controlar el peso, sino a evitar el riesgo de padecer diabetes.
  • Permiten mantener el peso ideal, ya que al quemar calorías se encuentra el equilibrio de energía.
  • Benefician la calidad del sueño y permiten que sea más reparador y profundo.
  • En los músculos no solo aumentan la oxigenación, tono, fuerza y volumen, también favorecen la flexibilidad, la fuerza de los tendones y los ligamentos.

Por eso, concluyó Gary, “hombres, mujeres, niños y hasta ancianos, de manera diferenciada, deben hacer ejercicios. Les hace bien”.

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