El vestuario está que arde tras el cruce del Monumental entre un zurdito y un grandazo. Los chamacos, lejos de quedarse callados, tomaron partido por el portero cuando se puso malcriado con el capitán. Lo ven como su nuevo líder y la maleta estuvo a la orden del día: los mocosos quieren ‘taitas’ que no apañen juergueros ni timberos. Guarda que la fulería hace daño a cualquier grupo. A su ma’re... Del saque somos carnecita... Los tiempos cambian. Para bien o para mal. Las chelas están fermentadas en un equipo de los ‘grandes’.

Mientras tanto, ‘Chiquito’ se enteró de que el ‘Avestruz’, con 58 años, volverá a los campos y en one se puso a entrenar. El problema es que su chanchito está anémico y no le gustan las ocho horas corridas de chamba, así que anda buscando empresario que lo coloque en Copa Perú o Liga 3. La diferencia con el delantero es abismal: el ‘Avestruz’ toda su vida fue profesional, durmió temprano, no fundió el ‘motor’ y tiene el físico y cuerpo de un pelotero de 30. El golero, en cambio, ni en su prime estuvo en forma. Noooooooooo...

También me pasan la voz de un volante que fue de selección y tenía todo para triunfar, incluso emigró a Europa. Ahora se gana la vida por el norte: cobra mejor que varios de Primera y no paga casa ni comida porque el club de liga corre con los gastos. Su única inversión es en su bebida preferida: el trago. Qué feo...

Y el run run es fuerte: otra vez hay monedas en Santa Anita. Por eso le arrancharon un jugador a un cuadro respetado y glorioso del Callao. El duro esperó que se vaya ‘Amén’ y arrimó al diablo disfrazado de cura. Ese barbón, con cacharro de sonso, junto con ‘Sótana’ casi mandan a Tercera a la popular ‘Muela’. Ambos son chuecos al mango. Ayayayay... Me voy, soy fuga.

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