Entre el 65% y 70% de las exportaciones textiles peruanas tienen como destino Estados Unidos, según recordó Juan José Córdova, presidente del Comité de Confecciones de Adex. Por eso, cualquier modificación en la política comercial del país norteamericano impacta directamente en la industria local, más aún en un contexto de incertidumbre por los aranceles que aún no se definían.
Pese a ello, en el primer semestre del año los envíos del sector mostraron cifras positivas. Considerando todos los mercados de destino, las prendas de vestir alcanzaron los US$ 609.2 millones, un crecimiento de 9.5%, mientras que el rubro textil sumó US$ 251.8 millones, con una expansión de 12.2%, de acuerdo con la Asociación de Exportadores (Adex). Solo hacia Estados Unidos, uno de los países que concentra la mayor parte de los despachos, Adex estimó que las exportaciones de prendas de vestir y textiles crecieron 11.2% y 3.9%, respectivamente.
¿Nerviosismo para los envíos de este semestre?
Sin embargo, la dinámica podría cambiar en lo que resta del 2025, advirtió el presidente del gremio exportador, César Tello. “Lo que hemos visto por cifras de mayo y junio es que efectivamente hay sectores que venían creciendo de una manera interesante, pero ya la tendencia cambia. En confecciones, por ejemplo, hay una previsión de menos compras en lo que resta del año, respecto al año pasado”, comentó a Gestión.
En la misma línea, Córdova proyectó: “En el segundo semestre para el sector exportador de prendas y vestir, se espera que haya un decrecimiento de 10% comparado al año 2024. Esto, principalmente por la incertidumbre en los mercados que hemos tenido actualmente debido a los aranceles que no se habían definido aún”.
Las prendas de punto de algodón son, según el gerente del Comité Textil y Confecciones de la SNI, Martín Reaño, los productos de mayor riesgo frente a un eventual golpe de los aranceles de Estados Unidos. “Las prendas de punto de algodón son los productos más comerciales, lo que más exportamos y tienen más riesgo porque tienen un arancel NMF (nación más favorecida) más bajo en Estados Unidos”, explicó, y precisó que “las de menos riesgo son las que tienen un arancel NMF más alto. Ese es el arancel que cobra Estados Unidos a los países con los cuales no tiene tratados de comercio”.
La advertencia se da pese a que el primer semestre arrojó resultados positivos. Reaño recordó que, entre enero y junio, el 69% de lo que se exporta en prendas de vestir tiene como destino el mercado estadounidense, una concentración que sigue siendo muy alta a pesar de los esfuerzos por diversificar mercados. Por eso, los productos más comercializados del sector serían los más golpeados si los aranceles terminan por materializarse.
El panorama, además, es incierto incluso para lo que resta del año. El especialista señaló que los importadores compran por temporadas, por lo que aún no hay certeza sobre el escenario de cierre. “La perspectiva y la proyección de crecimiento se ha ido ralentizando un poco debido a que las empresas todavía, especialmente los compradores, no están muy seguros de cómo van a evolucionar las cosas”, sostuvo.
La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) coincide con esta preocupación ante la posibilidad de una menor demanda de los compradores estadounidenses. En el balance anual, el pronóstico es más modesto: “Calculamos que vamos a terminar el año con un crecimiento del 5% como sector en el mejor de los casos”, dijo el especialista, quien estimó que el 2025 podría cerrar con un avance menor al proyectado inicialmente.
“Creo que tenemos que analizar lo que haremos una vez que sepamos cómo es que se va a recomponer la situación comercial en el mercado norteamericano, y desarrollar estrategias que nos permitan posicionarnos más”, añadió Reaño, en referencia a la incertidumbre que genera la definición del régimen arancelario.
El futuro del sector dependerá en gran parte de cómo se defina ese régimen. Actualmente competidores importantes como Vietnam, Bangladesh o China enfrentan aranceles recíprocos más altos, lo que podría ser una oportunidad si la tasa para el Perú se mantiene baja, pero otros países de Centroamérica con los que también competimos se encuentran con los mismos niveles.
“Vendemos a Estados Unidos porque es el principal comprador de prendas de vestir del mundo. No se trata solo de cercanía geográfica, sino de una demanda que no tiene comparación”, indicó.
Por su lado, Córdova de Adex señaló que, frente a este nuevo escenario, algunas marcas ya estarían tomando decisiones estratégicas, como redirigir algunos productos hacia el mercado nacional. Mientras tanto, Carlos Penny, presidente del Comité Textil de Adex, consideró que una de las mayores preocupaciones para los exportadores radica en el tipo de cambio y el aumento de los costos de producción, lo que aprieta los márgenes tanto para textiles como para confecciones. En ese contexto, resaltó que las empresas tendrán que ser mucho más prudentes en el manejo de su estructura de costos.
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