En junio de 1503, la cuarta expedición de Cristóbal Colón a América estuvo a punto de terminar en desastre. Sus naves encallaron en Jamaica por el daño causado por moluscos destructores, y sin forma de salir de la isla, los exploradores dependieron durante meses de las provisiones que les entregaban las comunidades indígenas locales, según reconstruye EBSCO Research.

La convivencia se deterioró rápido: la larga estadía europea, los trueques injustos y los excesos de la marinería generaron fricciones que escalaron hasta que los indígenas cortaron el suministro de víveres. Ante la hambruna inminente, el almirante recurrió a sus conocimientos sobre eclipses lunares y diseñó una estratagema audaz que resultó crucial para su salvación. Ese episodio histórico destaca el uso de la ciencia como herramienta de dominación.

Cristóbal Colón utilizó sus conocimientos astronómicos para salvar a su tripulación, anticipando un eclipse lunar.

¿Cómo salvó un eclipse lunar a Cristóbal Colón de la muerte en Jamaica?

El testimonio de Hernando Colón, hijo del almirante y testigo directo de la travesía, es la fuente primaria del relato: en La vida del almirante Cristóbal Colón plasmó que los indígenas corrieron a las embarcaciones "entre grandes gritos y lamentos" cargados de víveres para frenar la supuesta ira celestial. No obstante, la edición de Rutgers University Press aconseja evaluar la narración con escepticismo dada la afiliación del autor. Tres días antes del fenómeno, el navegante genovés había advertido al cacique local que la divinidad cristiana retiraría la luz del satélite en represalia por la falta de provisiones; cuando la penumbra comenzó y la superficie se tornó rojiza a la hora señalada, la profecía impactó profundamente a los habitantes insulares. El catálogo oficial de la NASA corrobora que dicho evento celeste aconteció tal como indican las crónicas históricas. Durante su cuarto periplo americano en 1504, Colón aprovechó las tablas astronómicas de Regiomontanus y Abraham Zacuto para anticipar el eclipse nocturno del 29 de febrero y, ante el desabastecimiento de víveres por parte de los nativos, usó ese conocimiento estratégico para evitar un trágico final en la isla. Esa reconstrucción del episodio, difundida por Space.com, evidencia el uso de la ciencia astrológica como herramienta de supervivencia e imposición psicológica.

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¿Qué habría pasado sin el eclipse lunar y cómo ejecutó Cristóbal Colón su plan?

Sin el fenómeno astronómico, un desenlace trágico para Cristóbal Colón es una posibilidad histórica razonable, aunque no comprobable. El riesgo extremo que enfrentaban los marineros tras medio año varados en Jamaica incluía el desabastecimiento de víveres, un motín interno y la pérdida de la alianza con los nativos.

El plan del marino genovés consistió en resguardarse en su camarote con la promesa de interceder ante Dios, mientras medía la duración del evento con un reloj de arena. Minutos antes de que concluyera el ocultamiento lunar, la tripulación europea comunicó a las comunidades locales el presunto perdón divino; el posterior retorno de la luz consolidó la estratagema y permitió que los europeos volvieran a recibir comida.

Esos alimentos recuperados sirvieron como sustento temporal hasta el arribo del rescate gestionado desde La Española a finales de junio. Más allá de la astucia o el saber científico, la acción se convirtió en un mecanismo de dominación: la astronomía del Viejo Continente funcionó como una herramienta de intimidación en un contexto colonial asimétrico, y así lo expone este episodio histórico.

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