Un eventual terremoto de gran magnitud podría dejar miles de víctimas mortales y heridos en Lima, no solo por la fuerza de la naturaleza, sino por la vulnerabilidad física de la capital. Así lo advierten representantes de Capeco, quienes detallan que el 80 % de las viviendas limeñas fue construido de manera informal y que la mitad de ellas presenta una condición de alta vulnerabilidad.

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La situación no es exclusiva de la capital. El Cenepred informó que, entre Áncash e Ica, 4,8 millones de personas viven en zonas de muy alto riesgo ante eventos sísmicos, mientras que otros 5,6 millones se encuentran en áreas consideradas de riesgo alto, lo que evidencia la urgencia de reforzar la prevención a nivel nacional.

Frente a este panorama, Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú, hizo un llamado a la población para asumir la prevención desde el hogar. “La naturaleza es la naturaleza, nosotros no podemos luchar contra la naturaleza, tratamos de ser cercanos para poder prepararnos... la naturaleza nos puede poner otro panorama, tratamos de adecuarnos a la naturaleza de la mejor manera”, señaló el especialista.

Asimismo, Tavera recomendó revisar las condiciones de cada inmueble antes de un eventual movimiento telúrico. “Para mí, sin ser profesional directamente en estas temáticas como persona, lo que debería ver es ver mi casa, cuál es su geometría, su forma, sobre qué suelo se ha construido... si es blando, compacto, si salimos a picar el suelo vamos a saber si es duro o blando y luego intentar hacer los simulacros en casa, la cultura de prevención se empieza por la casa”, sostuvo.

En diálogo con América Noticias, Tavera propuso una evaluación integral de la capital para medir su grado de preparación. Para ello, consideró clave revisar la antigüedad de los inmuebles, el nivel de autoconstrucción, las condiciones del suelo, la morfología urbana y la distribución de las familias en el territorio.

“Usted o nuestro colega, Lima, ¿qué tan preparado está? Ustedes pueden tener en mente la calidad de los suelos, luego miremos las viviendas más antiguas, luego miremos las viviendas autoconstruidas en comparación con las construidas con la norma, luego miremos la morfología, cómo han sido ocupadas, dónde están las viviendas en los ríos, las quebradas, en los cerros y luego veamos dónde está la cantidad de población viviendo en Lima, si sumamos todo eso vamos a tener una idea si Lima está preparado”, precisó.

Frente al escenario de un eventual terremoto, el decano de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Miguel Estrada, detalló que el colapso de una estructura depende de tres factores: el tipo de suelo, la construcción formal o informal, y la distancia y profundidad del epicentro. El especialista recordó que el país dispone de una norma sismorresistente de altos estándares, aunque la informalidad eleva el riesgo para las familias. No obstante, señaló que existen procesos técnicos de reforzamiento estructural para viviendas ya edificadas, orientados a impedir el desplome y resguardar a sus ocupantes.

La evaluación de los inmuebles por profesionales de ingeniería es una de las recomendaciones que hacen las instituciones dedicadas a la prevención, junto con mantener libres los pasadizos, fijar muebles altos y realizar simulacros. Los desastres recientes en países como Venezuela y Colombia dejan una advertencia sobre los riesgos de construir en terrenos inestables o sin criterios técnicos, según advierten los especialistas.

Catherine Palacios, de Indeci, resaltó la necesidad de contar con un plan familiar de emergencia y señaló que cada hogar debe identificar zonas seguras internas, establecer rutas de evacuación y retirar objetos suspendidos u obstáculos que puedan representar un peligro durante un movimiento telúrico. La funcionaria hizo estas precisiones en el marco de las recomendaciones para afrontar un eventual sismo de gran magnitud en Lima, donde el 80 % de las casas son informales.

Ante ese escenario, los expertos insisten en que la prevención empieza en cada vivienda, con medidas que van desde la revisión estructural hasta la organización familiar para saber cómo actuar cuando la tierra se mueva.

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