El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia dejó un saldo de 224 muertos, unos 700 heridos y más de 1.500 viviendas afectadas, mientras los equipos de emergencia continúan las labores de búsqueda y rescate en varias ciudades. El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 de la mañana del lunes y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) ubicó inicialmente el evento a una profundidad de 82 kilómetros y posteriormente reportó una profundidad de 103 kilómetros. La cifra de víctimas mortales fue aumentando conforme los equipos de emergencia pudieron ingresar a las zonas afectadas, y el último balance de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) estableció un mínimo de 224 fallecidos.
Cali concentra la mayor cantidad de víctimas, con 95 muertos y 949 heridos, según el puesto de mando unificado. La ciudad registra 45 estructuras con colapso total o parcial y otras 93 edificaciones con daños preliminares. Además, se reportaron 239 personas atrapadas y 86 rescatadas.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, informó que 40 edificios habían colapsado por completo y que 37 personas habían sido rescatadas. Ante la magnitud de la emergencia, la ciudad recibió apoyo de 228 rescatistas y 105 ingenieros militares procedentes de otras regiones.
RESCATES ENTRE LOS ESCOMBROS
El presidente Abelardo de la Espriella se trasladó a Quibdó, capital del Chocó, y luego a Cali, donde anunció el despliegue de efectivos militares, policías, ingenieros, rescatistas y perros especializados en búsqueda. La emergencia golpeó con fuerza el occidente colombiano: Pereira, Manizales, Quibdó, Cali y Armenia figuran entre las ciudades más afectadas, con fallecidos, heridos y atrapados, además de daños en edificaciones, hospitales, servicios públicos, aeropuertos y sistemas de transporte.
En el departamento de Risaralda se contabilizaron 72 muertos; Chocó reportó 13; Manizales registró cinco y Antioquia informó de una víctima. En el Valle del Cauca, la gobernadora Dilian Francisca Toro señaló que, aparte de los fallecidos en Cali, había otras 38 víctimas mortales distribuidas en distintas ciudades y municipios. La autoridad calificó la situación como “seria” y alertó: “Tenemos destrucción de casas, de edificios en todos los municipios del Valle del Cauca”. Además, precisó que cerca del 80 % de las edificaciones de El Cairo quedaron destruidas.
El Hospital Universitario de Cali también sufrió daños: algunas áreas colapsaron y quedaron personas atrapadas, por lo que bomberos y efectivos del Ejército participaron en las tareas de rescate y evacuación. La distribución de las víctimas refleja la extensión geográfica de una tragedia que afectó especialmente al occidente del país.
La emergencia también trajo consigo medidas para preservar el orden público. En Cali, por ejemplo, se decretó un toque de queda que rigió desde las 8 de la noche del lunes hasta las 6 de la mañana del martes, junto con la militarización de la ciudad. El alcalde Eder justificó la disposición señalando que buscaba facilitar el trabajo de los organismos de socorro y frenar posibles delitos: “Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali”, afirmó.
En medio de la tragedia, desde el Ejecutivo peruano llegaron muestras de respaldo. La presidenta Keiko Fujimori se pronunció a través de su cuenta de X y expresó su solidaridad con el pueblo colombiano: “Expreso mi solidaridad con el pueblo colombiano ante el terremoto registrado hoy. Lamento profundamente las pérdidas y hago llegar mis condolencias a las familias que hoy atraviesan este difícil momento. Al presidente Abelardo de la Espriella y a todo el pueblo de Colombia, les hago llegar nuestra disposición para ayudar. El Perú está con ustedes”, indicó. Además, envió sus condolencias a los familiares de las víctimas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también se pronunció mediante un comunicado difundido este lunes, en el que expresó su solidaridad con la nación afectada y recalcó que, hasta el momento, no se han reportado connacionales heridos. “El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú permanece atento a la evolución de la situación que ha causado importantes daños personales y materiales y, a través de sus canales consulares, mantiene contacto con la comunidad peruana”, se lee en el documento.
El presidente colombiano, por su parte, aseguró que su gobierno está “al frente de la situación” y que ha “movilizado todo el aparato militar y policial” para atender la emergencia.
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, dispuso el toque de queda en determinadas zonas de la ciudad desde las 6 de la tarde hasta las 5 de la mañana. La medida se suma a las restricciones similares que adoptaron Pereira y sectores de Caldas con el fin de proteger los comercios y a la población.
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