El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alcanzó los 131,1 puntos en julio, su nivel más alto desde enero de 2023, es decir, en tres años y medio. La cifra representa un avance de 0,6% frente a junio y de 1% respecto al mismo mes del año previo.

Según el organismo de la ONU que busca derrotar el hambre, el incremento mensual se explicó principalmente por la subida de los cereales, los aceites vegetales y el azúcar. Dentro del grupo de cereales, el precio internacional del trigo fue uno de los principales impulsores, al dispararse 5,8% en un solo mes.

La FAO atribuyó ese salto del trigo a las preocupaciones por nuevas interrupciones de las exportaciones desde la región del mar Negro. El temor es que la guerra entre Rusia y Ucrania vuelva a dificultar la salida del cereal desde esa principal zona exportadora. Los ataques contra puertos y barcos están elevando la incertidumbre y los costos de transporte, y todo ello presiona los precios internacionales.

Ese no es el único factor detrás del alza. La FAO señaló que "esta situación se vio agravada aún más por los efectos de las recientes olas de calor en el rendimiento de las cosechas en varios de los principales países productores".

Con este resultado, los precios internacionales de los alimentos volvieron a subir en julio y confirmaron una tendencia alcista que no se veía desde hace más de tres años, según los datos difundidos por la FAO.

El índice de precios del azúcar avanzó 5,6% en julio, aunque todavía se ubica 8% por debajo de su nivel de hace un año. Ese repunte respondió a las preocupaciones por el clima cálido y seco y sus posibles efectos sobre las cosechas en la Unión Europea, así como a las perspectivas de producción en países asiáticos ante las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.

El maíz, por su parte, también registró un encarecimiento: su precio internacional subió 3,6% frente a junio. Las razones principales fueron las preocupaciones por el clima seco y caluroso en algunas partes de la zona de cultivo de este cereal en Estados Unidos y el impacto de los mayores precios de la energía en medio de las tensiones geopolíticas.

Los aceites vegetales también tuvieron un movimiento importante: su índice subió 2% en julio, hasta los 195,7 puntos, el nivel más alto desde junio de 2022. El aceite de palma avanzó por segundo mes consecutivo, impulsado sobre todo por la fuerte demanda del sector de biodiésel de Indonesia y por el aumento del precio del petróleo. También subió el aceite de soja, mientras que los aceites de girasol y colza bajaron.

El incremento global de los alimentos pudo haber sido mayor, pero algunos productos frenaron esa tendencia. El índice de precios de la carne cayó 2,8% en julio, su primer descenso mensual de 2026. Bajaron los precios de las carnes de aves, cerdo y vacuno, mientras que la carne ovina continuó subiendo y alcanzó un nuevo máximo histórico.

Los lácteos también retrocedieron: su índice bajó 0,7% en julio y acumula una caída de 24,8% frente a julio de 2025. Ese descenso se explica principalmente por la reducción de los precios de la mantequilla y las leches en polvo, "que compensó con creces la modesta recuperación de los precios del queso".

El índice de precios de alimentos de la FAO marcó en julio de 2026 su nivel más alto en más de tres años, pero el organismo subraya que la cifra aún queda 18,2% por debajo del máximo histórico registrado en marzo de 2022. Es decir, pese a la escalada reciente, el mercado global de alimentos no ha vuelto a los niveles extremos del shock mundial que disparó los costos hace más de cuatro años. El dato de julio, que refleja el encarecimiento de productos como el trigo y el azúcar, se compara con aquel pico de 2022 para dimensionar la magnitud actual del alza. Así, aunque la tendencia alcista preocupa a los consumidores y a los organismos internacionales, el índice todavía se mantiene en un rango inferior al de aquella crisis alimentaria. La FAO, que elabora este indicador mensualmente con base en la cotización de una canasta de alimentos básicos, advierte que el repunte reciente responde a factores puntuales de oferta y demanda. No obstante, el organismo prefiere poner el foco en que la distancia con el récord de marzo de 2022 sigue siendo considerable, lo que matiza el impacto del último incremento. En ese sentido, las comparaciones con el contexto de hace cuatro años sirven para calibrar la gravedad del fenómeno actual.

La FAO informó que los precios mundiales de los alimentos alcanzaron su nivel más alto en más de tres años, con el trigo y el azúcar como principales responsables del incremento. El organismo detalló que el alza responde a factores como la menor oferta y la mayor demanda internacional. Este comportamiento se registró en el último mes, según el índice que elabora la organización.

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