La trayectoria prevista de Apophis la lleva inofensivamente más allá de la Tierra y la Luna. Foto: ESA
El astrodinamicista Alessandro Rossi, del Instituto de Física Aplicada Nello Carrara del Consejo Nacional de Investigación de Italia, contó a ScienceAlert que, desde el primer momento en que vio las animaciones habituales de la trayectoria del asteroide durante su máximo acercamiento, comenzó a preguntarse si existía alguna posibilidad de encuentro con la vasta población de desechos espaciales fabricados por el ser humano. "Soy experto tanto en basura espacial como en dinámica de asteroides", señaló.
La investigación de los científicos italianos se centró en determinar si algún fragmento artificial podría encontrarse con Apophis durante su recorrido por las proximidades de la órbita geoestacionaria. Sobre las posibles consecuencias de un impacto, Rossi precisó: "Lo más importante que hay que destacar es que cualquier impacto sobre el asteroide no alteraría su órbita de forma significativa. Las consecuencias serían muy probablemente la formación de un pequeño cráter y una columna de material eyectado. Ambos podrían ser detectables (dependiendo de su tamaño) por la nave espacial, la cual, a su vez, no se vería afectada por el material eyectado".
Dos misiones espaciales estudiarán el acontecimiento: la Agencia Espacial Europea prepara RAMSES y la NASA utilizará OSIRIS-APEX para examinar Apophis con gran detalle. Cualquier cambio detectado durante el encuentro tendrá especial valor para comprender mejor el comportamiento de estos cuerpos.
La dificultad para distinguir los efectos de la gravedad terrestre de los de una posible colisión crecería si Apophis recibiera un impacto inesperado antes de las observaciones, según advierten los investigadores. Para sus cálculos, el equipo incorporó tanto objetos conocidos de la región geoestacionaria —ubicada a unos 36.000 kilómetros de altura— como una población de fragmentos aún no detectados, ya que la mayoría de la basura espacial se concentra en órbitas más cercanas a la Tierra, aunque algunos objetos alcanzan zonas superiores.
El estudio remarca que los fragmentos pequeños son mucho más difíciles de localizar y rastrear que los grandes, y Rossi considera que el paso de Apophis debería motivar una vigilancia más completa antes de 2029. En ese sentido, los nuevos telescopios del sistema europeo de vigilancia espacial buscarán, en los próximos años, ampliar el conocimiento sobre los objetos que circulan en las órbitas altas.
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