El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una nueva orden ejecutiva que intenta limitar el derecho a la ciudadanía de las personas nacidas en el país, a pesar de que el Tribunal Supremo ya invalidó un intento anterior en junio. La medida, que busca acabar con el llamado "turismo de maternidad", fue anunciada por el republicano ante la prensa, quien explicó que ese negocio consiste en el viaje de mujeres embarazadas a Estados Unidos para que sus hijos nazcan en territorio estadounidense y obtengan la ciudadanía.
El derecho a la ciudadanía por nacimiento está garantizado por la Decimocuarta Enmienda de la Constitución. En su fallo del pasado 29 de junio, el alto tribunal determinó que "los niños nacidos en Estados Unidos de padres presentes de manera ilegal o temporal están sujetos a la jurisdicción" y, por tanto, son ciudadanos. Esa decisión anuló la orden ejecutiva que Trump había firmado el 20 de enero de 2025, el mismo día de su investidura para su segundo mandato, y que habría afectado a unos 255.000 niños al año.
Pese al revés judicial, la Casa Blanca sostiene ahora que el fallo del Supremo aún permite limitar la ciudadanía en casos específicos: hijos de madres que ingresen al país con fines de turismo de maternidad, de personal diplomático, de personas catalogadas como terroristas extranjeros o de quienes nazcan en territorios no incorporados como Puerto Rico.
Durante la campaña, Trump había prometido restringir la ciudadanía para los hijos de migrantes en situación irregular, una promesa que materializó con la medida firmada en enero de 2025 y que abrió una etapa de políticas migratorias más restrictivas en su segundo gobierno. Ahora, con esta nueva orden ejecutiva, el mandatario insiste en su objetivo pese al precedente judicial en contra.
Según Trump, la Decimocuarta Enmienda fue aprobada en 1868, después de la guerra civil estadounidense, con el propósito de conceder la ciudadanía únicamente a los hijos de esclavos. El mandatario insiste en que esta ha sido interpretada de manera errónea a lo largo de la historia.
El fallo del Supremo no frenó a Donald Trump: el presidente de EE.UU. volvió a intentar limitar la ciudadanía por nacimiento, pese a la decisión judicial en contra. La nueva medida, anunciada esta semana, busca restringir el derecho constitucional que otorga nacionalidad a todo niño nacido en territorio estadounidense. Aunque el máximo tribunal ya había rechazado un intento previo, la administración insiste en su postura, argumentando que la interpretación actual es incorrecta. Organizaciones de derechos civiles ya anunciaron que impugnarán la nueva orden, mientras el debate legal y político se intensifica en el país.
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