El Poder Ejecutivo oficializó, mediante resoluciones supremas publicadas en el diario oficial El Peruano, la designación de César Luna Victoria como nuevo superintendente nacional de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) y de Clara Urteaga como presidenta del Tribunal Fiscal. Con estos nombramientos, también se formalizó la salida de Javier Eduardo Franco Castillo de la jefatura de la SUNAT y el reemplazo de Luisa Ysila Castillo Soto, quien ejercía la presidencia encargada del Tribunal Fiscal.
Los cambios se producen en un contexto marcado por la necesidad de fortalecer la recaudación tributaria, reducir la informalidad y agilizar la resolución de controversias fiscales. La relevancia de este recambio simultáneo radica en que ambas instituciones cumplen funciones complementarias: una determina y cobra tributos, mientras la otra revisa las controversias que surgen entre los contribuyentes y la administración tributaria.
La SUNAT tiene a su cargo la recaudación de tributos internos, la fiscalización de contribuyentes, la cobranza de deudas tributarias y el control aduanero, funciones establecidas en su Ley de Organización y Funciones y en la normativa tributaria vigente. Por su parte, el Tribunal Fiscal actúa como última instancia administrativa en materia tributaria y aduanera, de acuerdo con el Código Tributario peruano.
Urteaga asume el cargo en reemplazo de Castillo Soto, mientras que Luna Victoria llega a la superintendencia en un momento en que la entidad concentra decisiones clave para la fiscalización, cobranza y resolución de disputas tributarias en el país.
Clara Urteaga presidirá el Tribunal Fiscal
El MEF designó a Clara Urteaga como nueva presidenta del Tribunal Fiscal. La funcionaria es abogada especializada en temas tributarios y tiene estudios de maestría en Tributación y Política Fiscal. El órgano que ahora lidera es el encargado de resolver apelaciones vinculadas a impuesto a la renta, IGV, sanciones tributarias, procedimientos de cobranza y controversias aduaneras, competencias que están previstas en el Código Tributario.
El perfil de César Luna Victoria
En paralelo, la jefatura de la SUNAT quedó en manos de César Luna Victoria, abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con especialización en Derecho Tributario y Corporativo. Según la información difundida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), ha desarrollado actividades académicas y profesionales vinculadas a la tributación. Su trayectoria pública también incluye haber sido ministro de Pesquería durante el gobierno de Alberto Fujimori, dato que figura en los registros históricos de conformación del Consejo de Ministros de ese periodo.
El contexto fiscal detrás de los cambios
Los nombramientos se producen en un momento en que el Estado busca fortalecer la recaudación tributaria y mantener la sostenibilidad de las cuentas fiscales. Esa meta aparece en el Marco Macroeconómico Multianual 2027-2029, publicado por el MEF, donde se plantea una trayectoria de reducción gradual del déficit fiscal y se identifica la mejora de los ingresos tributarios como uno de los componentes necesarios para alcanzar esos objetivos.
El reto es relevante porque el Perú mantiene una presión tributaria inferior al promedio de los países de la OCDE, según el informe Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2025, elaborado por la OCDE, CEPAL, CIAT y BID. Ese documento muestra que la recaudación tributaria peruana, medida como porcentaje del PBI, se ubica por debajo del promedio de las economías de la OCDE y también por debajo de varios países de América Latina y el Caribe.
Informalidad y evasión
Los elevados niveles de informalidad que registra el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) constituyen un desafío directo para la ampliación de la base tributaria y la capacidad de recaudación del Estado. Según los reportes del organismo, una porción relevante de los trabajadores y de las unidades productivas se desenvuelve fuera del sector formal, lo que reduce el universo de contribuyentes y limita la posibilidad de incrementar la recaudación sin elevar las tasas impositivas a quienes ya cumplen con sus obligaciones.
Los retos para la nueva gestión de la SUNAT
En el frente aduanero, la entidad deberá reforzar los controles contra el contrabando y otras modalidades de fraude vinculadas al comercio exterior, un asunto que aparece tanto en los reportes de la propia SUNAT como en estudios especializados. De manera paralela, la nueva gestión tiene entre sus desafíos inmediatos la modernización de los mecanismos de control digital: la facturación electrónica y los sistemas de cruce de información ya vienen siendo implementados, y los avances pueden constatarse en los comunicados oficiales sobre transformación digital.
Un punto central será sostener el equilibrio entre fiscalización y facilitación del cumplimiento tributario. Análisis del Banco Mundial y de organismos especializados en administración tributaria coinciden en que los sistemas más eficientes combinan controles efectivos con trámites menos complejos, sobre todo para pequeñas y medianas empresas.
El desafío del Tribunal Fiscal
En el Tribunal Fiscal, el tema más sensible es la acumulación de expedientes pendientes de resolución. La carga procesal es significativa y se puede verificar en las memorias institucionales y reportes de gestión del propio Tribunal Fiscal, documentos que detallan el volumen de expedientes ingresados, resueltos y pendientes en cada ejercicio.
La renovación simultánea de la SUNAT y el Tribunal Fiscal marca el inicio de una etapa que será observada de cerca por contribuyentes, gremios empresariales, estudios tributarios y analistas económicos. El Perú busca en este contexto mejorar la eficiencia de su sistema tributario, ampliar la base de recaudación y reducir los niveles de informalidad que aún limitan el crecimiento de los ingresos fiscales.
La relevancia de este relevo trasciende el ámbito administrativo: mientras la SUNAT influye directamente en los ingresos fiscales, el Tribunal Fiscal incide en la resolución de disputas tributarias y aduaneras que afectan a empresas de distintos sectores económicos. La demora en resolver estas controversias tiene efectos sobre la seguridad jurídica y la previsibilidad para los contribuyentes, un aspecto señalado en estudios de política tributaria elaborados por especialistas y centros de investigación económica.
El MEF destacó en su comunicado la experiencia profesional, la gestión pública y la trayectoria académica de los nuevos funcionarios. No obstante, el efecto de estas designaciones dependerá de las medidas concretas que adopten para mejorar la eficiencia de la recaudación, reducir la litigiosidad tributaria y fortalecer la capacidad operativa de ambas instituciones. Así, el impacto real de este cambio de jefaturas se medirá por las acciones que se implementen en adelante.
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