Con 90 votos a favor, uno en contra y una abstención, el Pleno del Congreso aprobó en primera votación —y luego exoneró de segunda votación— el dictamen que recoge los proyectos de ley 922, 2336, 3844 y 6052. La norma establece que el diagnóstico de los problemas de salud mental ya no debe entenderse como un acto aislado de un solo profesional, sino como un proceso integral que involucra a distintos profesionales de la salud, conforme a sus leyes de trabajo específicas, la normativa vigente y las normas técnicas aceptadas internacionalmente.

Durante la sustentación de la iniciativa se explicó que el cambio busca evitar interpretaciones erróneas en los centros de salud y asegurar precisión jurídica, respetando el rol del equipo multidisciplinario sin duplicar competencias ni generar actos clínicos incompatibles con la Ley General de Salud. Desde el Colegio de Psicólogos de Lima y Callao saludaron la modificación y señalaron que permitirá ordenar el sistema de salud mental al reconocer que el diagnóstico es un proceso integral y no exclusivo de una sola profesión.

El decano regional de Lima y Callao, Edgardo Enrique Soto Tenorio, explicó a Gestión que uno de los principales efectos será mejorar el acceso a los servicios de salud mental, especialmente en zonas donde la demanda es alta. “En una realidad como la de Lima y Callao, donde la demanda en salud mental es alta, esto reduce tiempos de espera y facilita la detección temprana de problemas emocionales y conductuales”, manifestó. En consecuencia, señaló que se podría mejorar la oportunidad de intervención y la calidad del servicio.

Soto Tenorio remarcó que la modificación no busca generar conflictos entre psicólogos y psiquiatras, sino establecer una articulación profesional. “El psicólogo interviene en el diagnóstico psicológico y tratamiento terapéutico, mientras que el psiquiatra aborda el diagnóstico médico y el tratamiento farmacológico”, explicó, agregando que ello refuerza el enfoque interdisciplinario establecido en la Ley de Salud Mental.

Brechas en el sistema de atención

El fortalecimiento del primer nivel de atención y de la atención comunitaria es una “necesidad urgente”, sostuvo el decano, pues el sistema actual funciona de manera reactiva y no preventiva. Reforzar estos niveles permitiría prevenir, detectar e intervenir a tiempo, sobre todo en población vulnerable. En esa línea, advirtió que el país cuenta con más de 70 mil psicólogos colegiados a nivel nacional y alrededor de 22 mil en Lima y Callao, pero “el principal problema no es la cantidad de profesionales, sino su incorporación efectiva en el sistema público”, así como su distribución en los servicios donde más se requieren, como la salud comunitaria y el sector educativo.

La falta de psicólogos en instituciones educativas es otro de los problemas identificados. Pese a que existen normas que promueven su incorporación, la situación sigue siendo insuficiente, lo que impide que muchos problemas emocionales se detecten a tiempo y termina afectando el rendimiento académico, la convivencia escolar y el desarrollo integral de los estudiantes. Además, uno de los principales retos del sistema de salud mental no es solo el diagnóstico, sino la continuidad del tratamiento: muchos pacientes acceden a una evaluación inicial, pero no logran sostener procesos terapéuticos por limitaciones del sistema, falta de recursos y débil articulación entre niveles de atención.

Desde el Colegio de Psicólogos señalaron que uno de los siguientes pasos será reglamentar adecuadamente la modificación para evitar vacíos en su aplicación, además de fortalecer el primer nivel de atención, incrementar el presupuesto en salud mental e incorporar psicólogos en servicios públicos y educativos. “El país ya cuenta con el marco legal; ahora corresponde hacerlo efectivo“, sostuvo.

Formación profesional: los retos tras la modificación de la ley

La modificación de la Ley de Salud Mental también impacta en la formación universitaria y en la preparación de los futuros profesionales. Taniht Cubas, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma del Perú, señaló que el cambio normativo representa un reconocimiento al rol profesional del psicólogo clínico y a las competencias que ya forman parte de la formación universitaria.

La modificación del artículo 25 de la Ley N° 30947, explicó desde el ámbito académico, responde también a una realidad concreta del sistema de salud peruano: el déficit de psiquiatras, especialmente fuera de Lima. En ese contexto, la participación del psicólogo clínico permite contribuir a cubrir esa necesidad, y la medida “se alinea con estándares internacionales, donde el psicólogo clínico tiene un rol activo en el diagnóstico”. Con la nueva redacción, se incluye explícitamente al psicólogo clínico como profesional competente para participar en el diagnóstico dentro de su ámbito, lo que constituye un avance en la autonomía profesional del psicólogo, ya que anteriormente esa función estaba principalmente restringida al médico psiquiatra.

En cuanto a la formación profesional, sostuvo que en el Perú existe una base formativa sólida, pues las universidades contemplan competencias vinculadas al diagnóstico dentro del perfil de egreso, y las prácticas preprofesionales son uno de los componentes principales para desarrollar competencias clínicas en escenarios reales. No obstante, advirtió que hay una brecha importante: la formación de pregrado es principalmente generalista, aunque con énfasis clínico, por lo que considera necesario que los egresados continúen su formación mediante procesos de especialización después de culminar sus estudios, para asumir con mayor solvencia la responsabilidad diagnóstica.

Especialistas señalan que la presencia de psicólogos en colegios es clave para la prevención, detección temprana de problemas emocionales y el desarrollo integral de los estudiantes. Foto: Andina.

Formación universitaria y especialización

Los ajustes curriculares, señaló, deberían orientarse a fortalecer la competencia diagnóstica, no solo incorporando más contenidos, sino elevando el nivel de profundidad, supervisión y estandarización. Entre los principales refuerzos formativos mencionó: fortalecer el eje de evaluación y diagnóstico; mayor entrenamiento en sistemas diagnósticos estandarizados; incrementar y mejorar las prácticas preprofesionales; e incorporar formación en ética y responsabilidad legal.

Brechas en el sistema y rol en los colegios

Cubas indicó también que actualmente existe una brecha entre la formación de psicólogos y las necesidades reales del país, pero precisó que no se trata únicamente de una brecha de cantidad, sino principalmente de distribución geográfica, especialización y condiciones del sistema de salud.

La especialista insistió en que la respuesta al aumento de casos de ansiedad y depresión en jóvenes debe ser integral, sostenida y basada en evidencia, articulando el sistema educativo con la política pública. “No basta con intervenir cuando el problema ya aparece; el énfasis debe estar en la prevención“, enfatizó. Para ello, propuso incorporar la educación socioemocional de manera sistemática, detectar tempranamente los casos en las escuelas, ampliar la presencia de psicólogos en instituciones educativas y trabajar de forma estructurada con las familias; acciones que, a su juicio, permitirían abordar de manera más temprana los problemas de salud mental en la población joven.

En el contexto del retorno a clases, la especialista consideró que el rol del psicólogo en instituciones educativas debe entenderse desde un enfoque preventivo y promocional, y no solo reactivo o para “atender problemas”. Así, los psicólogos educativos deberían asumir funciones como la promoción de la salud mental, la prevención de riesgos, la intervención oportuna y la orientación vocacional y desarrollo integral. Además, destacó que la articulación con docentes y familias es fundamental: con los primeros se debe contemplar asesoría en manejo de aula, identificación de estudiantes en riesgo y diseño de estrategias inclusivas; con las segundas, promover escuelas para padres, orientación en crianza y comunicación efectiva.

Giancarlos Torres

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.

Leer artículo completo en gestion.pe →