Una cámara oculta de ‘Panorama’ registró, al interior del Establecimiento Penitenciario Miguel Castro Castro, en San Juan de Lurigancho, una serie de irregularidades que evidenciarían fallas en los controles internos del centro de reclusión.

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Las imágenes difundidas por el dominical muestran a varios internos desplazándose por los pasadizos del penal mientras ofrecen sustancias ilícitas, y todo ocurriría sin que se observe la presencia de personal del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) en las zonas registradas. En uno de los videos también se aprecia a reclusos entregando dinero a otro interno, un hecho que estaría vinculado al presunto cobro de cupos para acceder a un espacio dentro de las celdas.

Los registros, que han generado cuestionamientos sobre el nivel de vigilancia en el penal —considerado uno de los más importantes del país por la cantidad de internos que alberga—, incluyen además el funcionamiento de los llamados “azulitos”, teléfonos públicos instalados en el establecimiento, escena que evidencia cómo operarían extorsiones desde el interior.

Las imágenes difundidas vuelven a poner sobre la mesa la seguridad dentro de los centros penitenciarios y la efectividad de los mecanismos de supervisión para impedir que se comentan delitos desde prisión. En una de las tomas, un interno aparece manipulando un cuaderno donde, al parecer, registraría datos de una presunta víctima de extorsión.

Este hallazgo, según el reportaje, reforzaría la hipótesis de que las actividades delictivas continúan operando desde el interior del penal, algo que autoridades y afectados por extorsión han denunciado en reiteradas ocasiones. La filtración de estas imágenes reaviva el debate sobre la eficacia de los controles penitenciarios y la necesidad de reforzar la vigilancia.

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