La insuficiencia cardiaca es una de las enfermedades más comunes que puede afectar a los perros, y suele aparecer por factores genéticos. Aunque no tiene cura, detectarla a tiempo marca una gran diferencia. Así lo explica María Velarde, decana de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Científica del Sur: “Este mal no tiene cura, pero un tratamiento a tiempo ayuda a controlar los síntomas, evita complicaciones y le da al animalito una mejor calidad de vida”.
El problema es que esta condición pasa desapercibida en sus primeras etapas, justo cuando la intervención sería más útil. La herencia influye en la salud del corazón, pero las infecciones causadas por parásitos, arritmias, hipertensión y obesidad también pueden acelerar su deterioro. Por eso, la especialista recomienda estar atentos a cinco síntomas clave.
El primero es la falta de energía: el perro ya no salta ni corre como antes. También aparece una tos seca y constante que en ocasiones parece que se atora, y que suele presentarse principalmente por las noches. La respiración agitada es otra señal, incluso cuando está dormido o sin haber realizado actividad física. Al revisar sus encías, estas pueden verse más pálidas, o la lengua muestra un tono morado o azulado. Finalmente, los desmayos: el can pierde el conocimiento por unos segundos después de un momento de mucha agitación.
Desde hace años, los perritos dejaron de ser solo mascotas para convertirse en un miembro más de la familia, y su bienestar es clave para su tranquilidad y la tuya también. Aunque estés pendiente de todo lo que le sucede, conocer estas señales puede ayudarte a actuar a tiempo.
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