Cuando una crisis golpea a una micro o pequeña empresa (mype), la reacción inmediata suele empeorar el panorama. Según José Ramírez, docente de Contabilidad y Tributación del Instituto CERTUS, son cinco los errores financieros más comunes que cometen los emprendedores y que terminan debilitando su operación en lugar de protegerla.
El primero tiene que ver con la falta de planificación. Ramírez advierte que muchos empresarios actúan al instante, sin evaluar escenarios. En vez de asumir que las ventas colapsarán por completo, sugiere proyectar caídas de 20%, 40% o incluso 80% para tener listas las medidas que correspondan a cada situación.
Otro error frecuente es usar un préstamo para expandir el negocio justo en plena contingencia. Si se accede a financiamiento, este debe destinarse exclusivamente a cubrir gastos indispensables como proveedores, trabajadores, alquileres y servicios básicos; nunca para comprar maquinaria, lanzar campañas o explorar nuevos mercados.
El tercer tropiezo es ignorar la salud financiera del negocio. El especialista recomienda vigilar de forma permanente el flujo de caja, distinguir entre gastos fijos y variables, y revisar el comportamiento histórico de las ventas para detectar a tiempo riesgos de liquidez. Estos hábitos, sumados a decisiones más mesuradas, aumentan las probabilidades de mantenerse a flote ante cualquier eventualidad, sea El Niño u otro factor externo.
La educación financiera sigue siendo uno de los principales desafíos para las mypes, sostuvo el experto, quien consideró que los emprendedores deben apoyarse cada vez más en herramientas de planificación, información contable y asesoría profesional para tomar decisiones oportunas y fortalecer la sostenibilidad de sus negocios frente a escenarios de incertidumbre. Antes de solicitar un crédito, las mypes deberían evaluar si cuentan con reservas propias para enfrentar la contingencia, refiere el docente, pues recurrir al sobreendeudamiento es el cuarto error. En caso de financiarse, aconseja hacerlo a nombre de la empresa, buscar la menor tasa de interés disponible y evitar asumir obligaciones superiores a su capacidad de pago. Finalmente, el especialista advirtió sobre la importancia de no ahorrar para enfrentar imprevistos: toda empresa debería construir gradualmente un fondo de emergencia equivalente, como mínimo, a tres meses de sus costos operativos, de manera que pueda seguir funcionando aun cuando sus ingresos se reduzcan temporalmente.
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