El Perú se consolidó como el principal proveedor mundial de fibra de alpaca al registrar una producción de 4.713 toneladas durante 2025. Entre enero y mayo del año pasado, los envíos de esta materia prima y sus derivados sumaron US$88.8 millones, un incremento de 9,1% frente al mismo periodo de 2024, según cifras de la Asociación de Exportadores (ADEX). La demanda de China, Italia y Estados Unidos impulsó las exportaciones del sector.
La actividad alpaquera sostiene la economía de las regiones altoandinas. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), más de 90.000 familias dependen de la crianza de alpacas, principalmente en Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Junín y Pasco. El país alberga cerca de 4.6 millones de alpacas, lo que representa más del 80% de la población mundial de esta especie.
La mayor parte de la producción se desarrolla en pequeñas unidades familiares. No obstante, la fibra peruana abastece a una industria textil orientada tanto al mercado interno como a la exportación, con una comercialización que va desde la venta de fibra sin procesar hasta productos de mayor valor agregado como hilados, prendas de vestir y confecciones.
Puno y Arequipa concentran la actividad
La producción de fibra de alpacas se desarrolla principalmente en las regiones del sur y centro del país. Puno concentra la mayor población de estos camélidos, seguida por Cusco, Arequipa, Huancavelica y Ayacucho, donde la actividad constituye una de las principales fuentes de ingresos para miles de productores.
En cuanto a los envíos, la materia prima continúa representando la mayor parte de las exportaciones. Entre enero y mayo de 2025, este segmento concentró el 59% del valor exportado, equivalente a US$52.4 millones, con un incremento interanual de 15,5%. En cambio, los productos con mayor transformación, como prendas y textiles, sumaron US$36.3 millones, participación equivalente al 41% del total exportado.
China, Italia y Estados Unidos lideran la demanda
El desempeño de las exportaciones refleja el interés sostenido por la fibra de alpaca peruana. De acuerdo con ADEX, China fue el principal comprador entre enero y mayo de 2025, con adquisiciones por US$29.6 millones, seguida de Italia, con US$20.3 millones, y Estados Unidos, con US$14.6 millones. En conjunto, estos tres destinos concentraron el 72,7% del valor exportado.
Después se ubicaron mercados como Alemania, Noruega, Suecia, Reino Unido, Corea del Sur, Dinamarca y Canadá, lo que evidencia la presencia de la fibra peruana en distintos segmentos de la industria textil internacional.
Pese al crecimiento exportador, el sector alpaquero reconoce que aún hay tareas pendientes para fortalecer su competitividad. Carlos Penny-Bidegaray, presidente del Comité Textil de ADEX, señaló que uno de los temas prioritarios es la realización de un censo nacional de camélidos sudamericanos, que permita contar con información actualizada sobre la población alpaquera y mejorar la planificación del sector. El gremio también ha planteado la necesidad de elevar la productividad de los rebaños y perfeccionar la calidad de la fibra para atender la demanda internacional, donde los compradores valoran especialmente el diámetro de la fibra y la uniformidad de los lotes.
La cadena productiva, que abarca desde la esquila y clasificación hasta el lavado, peinado, hilado y confección de prendas, permite que una parte de la producción se venda como materia prima y otra se destine a productos terminados para el mercado exterior. En ese ámbito, Arequipa mantiene el liderazgo: según datos de ADEX, esa región registró US$74 millones en exportaciones de fibra de alpaca y sus derivados entre enero y mayo de 2025, gracias a la concentración de empresas dedicadas al procesamiento y comercialización del producto.
El sector plantea mejorar la competitividad
Las 4.713 toneladas producidas en 2025 y el crecimiento de 9,1% en las exportaciones durante los primeros cinco meses del año confirman que la fibra de alpaca sigue siendo un pilar de las exportaciones textiles peruanas. Esa demanda de los principales mercados internacionales respalda el desempeño de un sector que representa ingresos para miles de familias dedicadas a la ganadería en las zonas altoandinas. En paralelo, el Midagri continúa ejecutando programas de mejoramiento genético, asistencia técnica a productores, certificación de clasificadoras de fibra y fortalecimiento de organizaciones de acopio, además de facilitar el acceso a financiamiento e instrumentos de innovación para la cadena alpaquera. Así, las cifras de producción y comercio exterior evidencian que la actividad mantiene un espacio relevante dentro del rubro textil del país.
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