La velocidad con la que un país despliega una certificación ambiental es una de las puertas que da la bienvenida a las inversiones millonarias de un país. En Perú, las burocracias infinitas han ralentizado ese avance, pero el Ministerio del Ambiente (Minam) asegura que ese reloj —a veces retrasado— pronto podría reajustarse.

En el marco del Foro Internacional de Economía Circular (FIEC), el titular de la cartera, Miguel Espichán, afirmó para Gestión que el papeleo en el sector ya se ha reducido un 35%. “A la fecha, se han reducido alrededor del 35% [los plazos] y, según las declaraciones que hemos sostenido, esperamos reducir entre 60% y 80%”, detalló. El ministro aceptó la prolongación muchas veces injustificada de los trámites ambientales en Perú.

“Estamos trabajando decididamente con el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) con el objetivo reducir los plazos, justamente, para la evaluación de los proyectos de inversión”, indicó Espichán a este diario. La alta carga de expedientes técnicos y su difícil manejo han ocasionado que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) enfrente de manera constante una tardanza significativa durante su participación en el circuito aprobatorio de certificaciones ambientales.

Para paliar esa lentitud, el ministro apeló a un trabajo interinstitucional: “Estamos trabajando directamente, articulando con la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y también a nivel del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) para darles impulso a las opiniones técnicas que faltan y poder incrementar los proyectos de inversión”, sostuvo. Cabe recordar que la ANA ha precisado anteriormente que sus marcos regulatorios estrictos implican revisiones minuciosas, lo que suele tomar más tiempo.

Aun así, Espichán comentó el avance alcanzado: “A la fecha, por ejemplo, como cifra récord, se han certificado proyectos ambientalmente por más de US$ 17.000 millones”, finalizó.

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