El dólar retrocedió 0.9% ayer ante una canasta de monedas principales, en un contexto en el que ni el recrudecimiento de la guerra en Irán —que tiende a propagarse y pende como Espada de Damocles sobre el manejo de la inflación en todo el mundo— ni los temores a un eventual estallido de una burbuja que, según una parte de analistas, sobrevendría a una desorbitada valorización de las empresas líderes de IA, le dieron fuego a la divisa.
El acontecimiento clave fue que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) dejó estable su tasa de interés, sobre la que orbita la gran mayoría de activos financieros en el mundo. Pese a reafirmar que no tolerará una inflación fuera de la meta en ese país, indicó que seguirá a la espera de más información y certezas que la conduzcan a elevar dicha tasa.
Esa decisión, más la publicación, el jueves, de un índice inflacionario central para la Fed —el de precios de gastos de consumo personal—, provocó que las probabilidades de una próxima alza de la tasa en EE.UU. se redujeran, lo que menguó al dólar e impulsó a los activos de riesgo.
Para el executive director sales & trading head de BTG Pactual Perú, Félix Olivares, a esos datos se añade algo gravitante: “Una creciente percepción de que EE.UU. está perdiendo credibilidad, no tanto por sus datos económicos –que mantienen solidez- sino por el desenvolvimiento de su administración, que ha afectado la dinámica de los mercados”.
Para Olivares, la expectativa de que la Fed no subirá la tasa de interés en el corto plazo también presiona al billete verde, sobre todo si el aumento del petróleo por la guerra no deja de ser un shock de oferta y no se traduce en mayores expectativas inflacionarias. En el plano local, en tanto, prosiguen los vientos favorables para el mercado del nuevo Gobierno y los apreciables flujos de divisas que entran al país por su comercio exterior.
El ejecutivo atribuye esa mayor percepción de riesgo sobre EE.UU. no a un evento puntual, sino a varios que concurren: el manejo de la guerra en Irán y sus marchas y contramarchas, y la revelación de un fondo del que se beneficia, en pleno ejercicio, el presidente Donald Trump, lo que afecta la institucionalidad de ese país.
“Todos esto nos lleva a pensar que el dólar se debilitaría aún más”, dice, y añade que “el mercado ha aprendido a respetar al BCRP; es difícil que lo rete”. Con ese telón de fondo, considera que la divisa en Perú debería estar hoy debajo de ese nivel, pero que las intervenciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que tiene sus razones para hacerlo, impiden, por ahora, que su cotización caiga a menos de S/ 3.38.
A nivel global, el dólar bajó en julio 1.2%, y en el Perú, de S/3.409 a S/ 3.396.
Para agosto, el economista y periodista Omar Manrique estima que el billete verde tendería a bajar a un rango de S/ 3.36 a S/ 3.40, o incluso menor, si el BCRP deja de intervenir en el mercado cambiario. De ubicarse en la parte baja de ese intervalo, el dólar tocará fondo, pues habrá alcanzado su punto más bajo en el año. Manrique, quien estudió economía en la Pontificia Universidad Católica del Perú y fue editor de Finanzas por 10 años, es el autor de este análisis.
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