Las autoridades de la prefectura de Kumamoto, en Japón, elevaron este jueves a 34 los fallecidos por el terremoto de magnitud 7,1 que golpeó la región el martes. El sismo alcanzó el nivel máximo de shindo 7 en la escala japonesa, con epicentro a 10 kilómetros de profundidad bajo la prefectura. Más de 48 horas después del temblor, los equipos de rescate continúan la búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros.
Entre las víctimas fatales se contabilizan siete muertos en el centro comercial Aeon Mall de Kashima, donde una explosión derrumbó parte del segundo piso, y ocho trabajadores que perdieron la vida en la fábrica de Nippon Paper Industries en Yatsushiro tras el colapso de una chimenea. Más de 10.000 personas permanecen en refugios temporales, donde el calor extremo, los cortes de agua y electricidad y la amenaza de una tormenta tropical agravan la emergencia.
Desde el terremoto inicial, se han registrado 256 sismos con intensidad shindo 1 o superior, incluido un temblor de magnitud 5,8 en la noche del miércoles. Las autoridades advierten sobre la posibilidad de un movimiento telúrico mayor en los próximos días. La falla de Hinagu, que también provocó los devastadores terremotos de Kumamoto en 2016, causó este último sismo, según un panel de expertos gubernamentales.
Unos 10.000 residentes permanecen en más de 400 centros de evacuación en la región de Kumamoto, donde las Fuerzas de Autodefensa ya instalan unidades de aire acondicionado. El gobierno ha anunciado el envío de 3.300 aparatos portátiles adicionales para mitigar las condiciones extremas. La ola de calor agrava la crisis: las temperaturas previstas superan los 35 grados centígrados y la alta humedad eleva el riesgo de golpes de calor tanto para los damnificados como para los equipos de rescate.
“Con este calor, sin electricidad ni aire acondicionado, es muy difícil”, declaró Hiroyuki Matsushima, empleado de un supermercado en Yatsushiro y padre de cuatro hijos. Las largas filas para conseguir agua potable y gasolina se repiten en las calles de Kumamoto. Las cifras de servicios básicos son críticas: 13.520 hogares carecen de suministro eléctrico y 108.100 viviendas no tienen acceso al agua.
El terremoto también golpeó duramente la actividad económica de la región, consolidada como centro estratégico para la fabricación de semiconductores. Honda suspendió operaciones en su planta de Ozu, mientras que Toyota detuvo temporalmente la producción en sus instalaciones de Fukuoka para evaluar el impacto en su cadena de suministro. Sony y Renesas Electronics también paralizaron sus centros de producción de semiconductores en Kumamoto, sin que ninguna de las compañías haya anunciado una fecha de reanudación.
En la planta de TSMC en Kikuyo, los trabajadores fueron evacuados el martes, pero la empresa reanudó gradualmente sus actividades mientras evalúa los daños en los equipos de fabricación. Por otro lado, el colapso de una chimenea en Nippon Paper Industries dejó 11 trabajadores atrapados; según el gobierno de la prefectura, siete fueron hallados, cinco de ellos fallecidos. El transporte también sufrió interrupciones severas: tres rutas con 17 tramos permanecen cerradas por daños en carreteras y puentes. Las empresas de mensajería Yamato Transport y Sagawa Express suspendieron recogidas y entregas en la zona afectada, y las principales operadoras de telefonía móvil reportan interrupciones en la comunicación. Además, una tormenta tropical que avanza por el Pacífico podría llegar a Kyushu la próxima semana, lo que añade el riesgo de deslizamientos de tierra por fuertes lluvias.
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