El hombre que protagonizó uno de los momentos más comentados de la Gran Parada Militar rompió su silencio tras la intervención policial que se registró a pocos metros del Estrado de Honor, donde se encontraba Keiko Fujimori. Sus declaraciones despertaron nuevas preguntas sobre lo ocurrido durante la ceremonia oficial.

Mark Vito y su pareja, Leslie Echavarría, asistieron al Desfile Militar como invitados Keiko Fujimori se quiebra al ver desfilar a los miembros del comando Chavín de Huántar en la Parada Militar

Tras quedar bajo custodia, el involucrado aseguró que forma parte del Departamento de Inteligencia del Ejército. Según explicó, comunicó esa condición antes de que se ejecutara la acción policial y sostuvo que actuaba dentro del marco de sus funciones. Además, rechazó cualquier insinuación relacionada con una conducta irregular. De acuerdo con su relato, contaba con la documentación correspondiente y no representaba ningún riesgo para quienes participaban en el tradicional desfile desarrollado en la avenida Brasil.

La situación se produjo en una de las áreas con mayores restricciones debido a la presencia de la presidenta Keiko Fujimori y otras autoridades nacionales. La ceremonia reunió a miles de ciudadanos y concentró un importante despliegue de resguardo. Por ese motivo, los accesos al Estrado de Honor permanecieron bajo estricta vigilancia durante toda la jornada. En cuestión de segundos, los agentes activaron los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de actividades y procedieron con la retención del implicado.

Militar armado da su versión tras la intervención.

Durante el intercambio con los efectivos, el intervenido defendió su presencia en el lugar y aseguró que su arma se encontraba debidamente registrada. Además, reiteró que informó quién era desde el primer momento. “Soy Segunda División del Ejército-Rímac: del Departamento de Inteligencia. Sí me he identificado. Mi pistola es Browning de 9 milímetros. Y está registrado en la SUCAMEC. No he cometido ningún delito. La señorita comandante tiene conocimiento. Mi código es 3044-4000”, manifestó.

Las fuerzas del orden reforzaron los controles en puntos estratégicos para garantizar el normal desarrollo del acto protocolar, y cualquier movimiento fuera de lo habitual fue evaluado de inmediato por los responsables del operativo. El episodio ocurrió mientras cientos de personas seguían las actividades patrióticas desde distintos puntos de la avenida Brasil, y debido a la relevancia del evento, la intervención rápidamente se convirtió en tema de conversación dentro y fuera del recinto. Luego de la intervención, el protagonista insistió en que no existía razón para restringir su libertad. A juicio del implicado, tanto su identificación como el registro de su arma demostraban que actuaba de manera regular, e incluso calificó el procedimiento como una medida innecesaria dentro del contexto en el que se encontraba. También afirmó que una comandante tenía conocimiento de su situación y utilizó ese argumento para respaldar su versión.

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