En su primer discurso al Congreso como presidenta, Keiko Fujimori ofreció “método, disciplina, trabajo y una ruta clara”, además de una gestión con “metas medibles y rendición de cuentas”. De cumplirse, esto permitiría salir del nefasto espiral de un Estado ineficiente y corrupto que, según la mandataria, no usa bien los recursos para mejorar las condiciones de vida de los peruanos.

La presidenta indicó que su gobierno se centrará en el plazo inmediato en dos frentes: la mitigación de los efectos de El Niño y la lucha contra la inseguridad en las calles. En ambos campos, señaló, se necesita una gestión que muestre resultados, pues hasta ahora lo que menos se ha visto son avances. En el caso de El Niño, la plata está disponible pero no se utiliza; en el de la inseguridad, las únicas cifras medibles son las del incremento de los delitos.

Desde las páginas de Correo, que se producen desde ocho regiones, se espera que haya luz al final del túnel. El país está cansado de estudios y diagnósticos. El ciudadano quiere que los huaicos y desbordes no destruyan sus casas ni tierras de cultivo, que no lo asalten ni le maten a un ser querido por robarle un celular, y que no lo extorsionen pese a ser un emprendedor o un mototaxista. Estaremos muy atentos a cómo se afronta El Niño y, sobre todo, cómo se ataca la inseguridad, especialmente en Lima, Callao y la costa norte, que lleva 20 años bajo ataque. Las cifras no permitirán mentir.

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