El costo de enviar un contenedor de 40 pies se duplicó en pocos meses: de los US$ 2,213 que se registraban a fines de 2025 pasó a US$ 4,530 a inicios de julio, según el Índice Mundial de Contenedores (WCI) de Drewry. La última actualización, al 16 de julio, sitúa la tarifa en US$ 4,547, una ligera moderación frente a días previos, aunque se espera que los precios se mantengan estables durante la próxima semana para la carga seca no perecible.
El avance fue vertiginoso: solo en el mes previo al inicio del segundo semestre, el WCI subió 32%, marcando una aceleración del encarecimiento del transporte marítimo. Este incremento no responde únicamente a las tensiones en Medio Oriente, que desde inicios de año ya presionaban los precios por el alza del petróleo. Según el análisis del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), también influyó un adelanto de la temporada alta de exportaciones hacia Estados Unidos y Europa, motivado por el temor a eventuales cambios en la política arancelaria.
En ese contexto, hace unas semanas Estados Unidos inició una investigación sobre importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso. Los resultados preliminares plantean una tasa de 12.5% para 54 economías, entre las que figura el Perú, y otra de 10% para seis países que ya cuentan con medidas consideradas insuficientes, precisó Daniel Bazán, especialista en comercio exterior de la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú).
Alberto Ego Aguirre, presidente de la Comisión de Asuntos Marítimos Portuarios y Aduaneros de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), señaló que la evolución de los fletes a nivel nacional depende del tipo de carga y del destino de las mercancías. El tipo de carga que evalúa el índice de Drewry es la que enfrentaría el mayor impacto en Perú debido a conflictos geopolíticos, aunque no en la misma magnitud que el promedio global.
Por el momento, a nivel mundial, los fletes de carga seca se encuentran en niveles que no se veían desde septiembre de 2024. Bazán recordó que las tarifas descendieron entre diciembre y febrero, pero volvieron a aumentar desde el anuncio de los aranceles recíprocos y el agravamiento de las tensiones internacionales.
Bazán consideró que el adelanto de compras podría tener un efecto temporal durante julio y posteriormente entre agosto y septiembre, cuando aumentan los pedidos relacionados con la campaña navideña. Si las actuales condiciones negativas persisten, agregó, será difícil observar una normalización hacia el cierre del año. “Esto es altamente volátil. Una vez que culmine el tema del anticipo de compras, que hace que el flete se suba, lo normal es que se esperaría que en los próximos meses, exceptuando los demás factores geopolíticos, se normalicen. Pero si los demás factores geopolíticos persisten, no vamos a ver una caída del flete”, comentó a Gestión.
Para la exportación de perecibles congelados, la situación es ligeramente diferente. Ego Aguirre aclaró que, en el Perú, el incremento para carga refrigerada y congelada ha sido menor, situándose entre un 10% y 20% desde enero para algunos envíos a Asia, Europa, Estados Unidos y Centroamérica, lo que afecta los envíos de agro y pesca. “Lo que ha subido más es la carga seca, principalmente la que va por el Mediterráneo y tiene que pasar por Ormuz, pues además las navieras asumen riesgos. Las compañías de seguro les suben las primas de seguros por el riesgo de la guerra. (Para el Perú) la carga que se va a Europa o a Estados Unidos o Centroamérica no ha sido mayormente afectada, si bien han subido, no hemos llegado a subir un 100%”, comentó.
El impacto también depende de la modalidad bajo la cual las empresas contratan el transporte. Bazán explicó que las grandes compañías suelen trabajar con contratos de largo plazo que establecen tarifas fijas, por lo que están parcialmente protegidas frente a las variaciones semanales del mercado. “Los importadores medianos o pequeños que están sujetos a tarifas spot momentáneas son los más perjudicados. Cuando el flete sube, se incrementan sus costos totales y, por una decisión comercial, podrían terminar trasladándolos al consumidor final, porque tampoco importan para perder”, indicó.
Hace un mes, el Portal de Rutas Marítimas de Promperú indicó que un contenedor de 40 pies refrigerado enviado desde el Puerto del Callao hasta Rotterdam (Países Bajos) tenía una tarifa de US$ 5,973. Si se observa ahora el portal, a mediados de julio, el precio de envío del contenedor no ha variado.
Bazán señaló que, además del alza de los fletes internacionales, el comercio exterior peruano enfrenta sus propias limitaciones logísticas. Entre ellas mencionó la congestión en las vías de acceso al puerto del Callao y la falta de infraestructura complementaria, como el antepuerto, cuya ejecución sigue pendiente y no se espera que esté listo antes de 2029 o 2030. En cuanto al puerto de Chancay, el especialista aclaró que aún no se ha evaluado una reducción de los costos logísticos derivada de su operación. Dado que muchas empresas están instaladas en Lima o el Callao, deben asumir un traslado adicional para recoger sus mercancías en Chancay. No obstante, se espera que, con la instalación progresiva de operadores logísticos en la zona, los costos locales puedan reducirse en el mediano y largo plazo, siempre que se resuelvan los problemas de acceso terrestre al terminal.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.
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