“María, los peruanos tenemos la inmensa suerte de vivir en un país como el nuestro, donde se desarrollaron culturas que aún deslumbran al mundo y que contiene un territorio rico en minerales, selvas, ríos, lagos y un mar inmenso”, le dijo su amigo Gary, el fotógrafo, mientras compartían un almuerzo criollo de arroz con pollo y papa a la huancaína, acompañado de una jarrita de chicha morada. La conversación derivó en una reflexión sobre el potencial del país y sus desafíos.

Hace 205 años se proclamó la independencia nacional y, pese a los problemas que hemos tenido en todo este tiempo, los peruanos hemos podido salir de todo lo malo que nos pasó, como por ejemplo la infausta guerra con Chile, el terrorismo y la crisis económica. “Por eso, al iniciar el gobierno de Keiko Fujimori, estamos seguros de que también derrotaremos a la delincuencia organizada, esa que todos los días asesina a trabajadores, hombres, mujeres y niños”, agregó Gary.

El Perú tiene más recursos que Japón, Corea o Finlandia, tres de los países más avanzados del planeta. Sin embargo, aún somos tercermundistas. Necesitamos trabajar, unirnos entre todos para crecer económicamente. Pero también debemos desterrar las inequidades, desigualdades y pobreza. De nada vale mostrar que exportamos miles de millones de soles en minerales o agroindustria, si hay peruanos que ganan el sueldo mínimo, no tienen agua ni desagüe y sus hijos asisten a colegios que se caen a pedazos. Crecimiento económico también debe significar que los peruanos salgan de la pobreza y que puedan acceder a servicios básicos.

“Como decía, tenemos todo en turismo, minería, pesca, comercio y agro. Allí está Machu Picchu, uno de los destinos preferidos de los turistas. También el mar peruano, uno de los más ricos del mundo. Los proyectos mineros de cobre, oro y zinc, necesarios para la nueva tecnología de celulares y otros. Nuestra posición geográfica es vital para el comercio entre Asia y Sudamérica y ahí como ejemplo el megapuerto de Chancay, financiado por China. La agroindustria es un modelo que muchos en el mundo replican. Han cambiado la fisonomía de los desiertos del litoral”, concluyó Gary. “Muy bien dicho, Gary. Me voy, cuídense”, respondió María.

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