El anuncio de la presidenta Keiko Fujimori sobre el incremento del sueldo mínimo a S/ 1,300, que beneficiaría a unos 600 mil personas, vino acompañado de una medida compensatoria para las mypes. En su mensaje ante el Congreso, la mandataria precisó que el alza —que rige desde enero de 2025, cuando el salario estaba en S/ 1,130— incluirá un bono compensatorio, por única vez, dirigido a las micro y pequeñas empresas. El objetivo, según dijo, es “ayudarlas a incorporar trabajadores a la formalidad” y afrontar responsablemente el mayor costo laboral.

Fujimori afirmó que se reactivarán “los tres grandes motores que generan ingresos para las familias: el trabajo, la inversión y la empresa”. En ese marco, ofreció: “Queremos mejores salarios, pero también empresas sostenibles y más empleos formales. A la inversión nacional y extranjera le ofreceremos estabilidad, seguridad jurídica y reglas claras. Reduciremos las trabas innecesarias y devolveremos predictibilidad a las decisiones del Estado, porque cuando la inversión se multiplica, se crean empresas, se genera empleo y crece el país”.

El anuncio generó reacciones divididas entre especialistas. El exviceministro de Economía Enzo Defillipi calificó el discurso presidencial de “bastante político, populista y contradictorio”, al recordar que en anteriores intervenciones se había señalado que enviarían al Tribunal Constitucional leyes que ellos mismos aprobaron. Además, advirtió que aumentar el sueldo mínimo genera más subempleo, es decir, pocas horas o sueldos por debajo del mínimo.

Por su parte, el economista de Macroconsult Eduardo Jiménez sostuvo que “subirlo me parece una mala idea”, y señaló que todos los gobiernos inauguran con una medida como esta. En tanto, el exministro de Economía Ismael Benavides consideró que el alza responde a una demanda para ajustar el salario a la inflación, pero debe estar ligado a un aumento de la productividad.

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