Bajo la región de Afar, en Etiopía, un equipo internacional de investigadores rastreó mediante tecnología satelital un insólito fenómeno subterráneo: un río de magma de 50 kilómetros. La observación en tiempo real de este evento oculto, que produce deformaciones del terreno y sismos significativos sin erupciones volcánicas previas, ofrece valiosos datos sobre la evolución continental y la separación de tres placas tectónicas. Según los expertos, la dinámica del magma y el distanciamiento terrestre forman parte de un proceso geológico a largo plazo que podría originar un nuevo océano en el continente africano.
El hallazgo, divulgado por la revista Science Advances, contó con la dirección de la científica Carolina Pagli, de la Universidad de Pisa. La especialista señaló que "estas dinámicas ocurren solo después de siglos de acumulación de tensiones en la corteza terrestre", lo que brinda una oportunidad excepcional para analizar la actividad interna del planeta. El evento en el este de África representa un hito clave para comprender la fractura de la litosfera en la Tierra.
Modelo InSAR del dique FD. (A) Mapa con dique, fallas y sills de Fentale. (B) Vista 3D de flujo magmático y sismo M5.8. Foto: Science Advances
¿Por qué el hallazgo magmático en el valle africano revoluciona la ciencia?
Entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, un equipo de científicos detectó la movilización subterránea de 1,4 kilómetros cúbicos de magma a lo largo de 50 kilómetros bajo Etiopía. Aunque la roca fundida jamás afloró ni provocó una erupción volcánica, generó deformaciones en el terreno e intensos sismos. La intrusión provino de reservorios ubicados a profundidades de 6 a 12 kilómetros, activados tras una repentina caída de presión interna.
Para rastrear este fenómeno tectónico, los especialistas emplearon Interferometría Radar de Apertura Sintética (InSAR), tecnología que examina variaciones en la superficie mediante satélites. Los datos suministrados por las misiones Sentinel-1 y COSMO-SkyMed facilitaron la observación de una zona remota sin necesidad de desplegar sensores terrestres de monitoreo continuo.
InSAR y sismicidad en FD, MER. (A-G) Mapa de fallas, sismos y sills en Fentale, interferogramas S1/CSK y su evolución. Foto: Science Advances
Los autores del estudio detallaron que la tensión tectónica y la disponibilidad de magma por sí solas no son suficientes para impulsar intrusiones masivas de diques, lo cual confirma la importancia central de la conectividad en el sistema profundo.
¿Qué implicaciones tiene la intrusión de magma y cuál es su peligro?
La crisis magmática de 2024-2025 en Fentale-Dofen, que obligó al desalojo preventivo de 75.000 residentes, provocó sismos de magnitud superior a 4, derrumbes y destrozos en infraestructura urbana. El estudio aclara que el desplazamiento del magma no siempre deriva en una erupción: la materia líquida viajó decenas de kilómetros por grietas profundas sin alcanzar la superficie, aunque sí alteró la topografía local y generó temblores considerables. Este hallazgo ofrece claves para entender la apertura gradual de los valles de rift, proceso donde la corteza terrestre se expande y fragmenta los continentes, y optimiza los modelos sobre el ascenso del material fundido desde el manto profundo hacia zonas someras, un fenómeno aún lleno de interrogantes. “Observar la Tierra desde el espacio está cambiando profundamente la manera en que estudiamos los grandes procesos geológicos del planeta”, señaló la experta Carolina Pagli. Los autores del trabajo destacan que la combinación de imágenes satelitales, mediciones de deformación terrestre y trabajo de campo permitirá fortalecer las redes de alerta temprana ante futuros riesgos tectónicos.
Volumen e intrusión de magma por InSAR y sismicidad. (A-D) Evolución temporal, mecanismos focales y profundidad. Foto: Science Advances
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