En su primer mensaje a la Nación como presidenta del Perú, pronunciado este martes 28 de julio ante el Congreso, Keiko Fujimori hizo un llamado a la reconciliación nacional pero evitó por completo la frase “derechos humanos”. “Estoy empeñada en lograr los objetivos de orden y de reconciliación nacional, términos perfectamente compatibles”, afirmó la mandataria, quien cerró su discurso de más de cuarenta minutos con la consigna “¡Viva la reconciliación nacional!”. Sin embargo, en ningún momento mencionó a las víctimas de las protestas ni se refirió a la masacre de La Cantuta.

La ceremonia comenzó con un gesto de rechazo por parte de la oposición. Minutos antes de que Fujimori tomara la palabra, las bancadas de Juntos por el Perú y algunos integrantes de Ahora Nación mostraron fotografías de las víctimas de las protestas registradas entre 2020 y 2025. Luego, abandonaron el hemiciclo, a lo que la presidenta respondió con un gesto de disgusto. En su discurso, Fujimori prometió “sanar las heridas de nuestro pueblo” y ratificó su compromiso con la libertad de prensa, pero el término derechos humanos estuvo ausente por completo.

Horas antes, Roberto Sánchez, rival de Fujimori en la segunda vuelta, encabezó una manifestación paralela frente al Palacio de Justicia. El dirigente y otros representantes de la oposición pidieron justicia por las víctimas de la represión estatal, mientras la nueva mandataria se alistaba para recibir la banda presidencial en el Congreso. “Soy capaz de reunirme con cualquier diabla con tal de lograr justicia para nuestro pueblo, y si ahora es la ocasión que así sea”, mencionó Sánchez a Panamericana.

Mandataria finalizó su primer mensaje a la Nación pidiendo una reconciliación. Foto: Créditos: Carlos Félix / LR

En su primer mensaje a la Nación, Keiko Fujimori priorizó la economía y la seguridad ciudadana, dejando de lado a las víctimas de violaciones de derechos humanos. La mandataria anunció un cronómetro de 1,826 días de gestión y dos frentes de emergencia nacional: el fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana. Para combatir esta última, adelantó que las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad en las zonas bajo estado de emergencia, en coordinación con la Policía Nacional.

En materia de institucionalidad, Fujimori ofreció una definición precisa, aunque distinta a la de derechos humanos. Como sexto objetivo de su gestión, prometió "fortalecer el Estado de Derecho, la democracia y las instituciones". Ratificó "el firme compromiso con el absoluto respeto a la independencia de poderes y a las libertades individuales, en particular la libertad de expresión y la de prensa", a las que calificó como la base de todo Estado de Derecho. Anunció además un diálogo con el sistema de justicia para introducir mecanismos meritocráticos, siempre "respetando la independencia de poderes".

El reclamo por la ausencia de un pedido de perdón no fue improvisado. Días antes, Gisela Ortiz, hermana de uno de los asesinados en la masacre de La Cantuta, había cuestionado ese mismo llamado a la reconciliación. La activista sostuvo que quienes no piden perdón por sus delitos no pueden pronunciar esa palabra. Familiares de víctimas del primer gobierno de Alberto Fujimori y de la represión reciente respaldaron el reclamo en una conferencia de prensa el 21 de julio.

En el tramo final de su discurso, Fujimori insistió en su llamado a la unidad sin mencionar a las víctimas de la violencia política. “No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie”, afirmó. Agregó que asumía el mando “con la firmeza que se necesita para gobernar, pero también con la sensibilidad necesaria para escuchar y sanar las heridas de nuestro pueblo”. Esta frase, la más cercana a un reconocimiento del dolor causado por la violencia reciente, tampoco incluyó una mención directa a los derechos humanos. En el plano económico, la mandataria confirmó el incremento de la remuneración mínima vital de 1,130 a 1,300 soles, acompañado de un bono compensatorio único para las micro y pequeñas empresas. También presentó la creación de la Autoridad Nacional Digital, que otorgará una identidad digital a cada ciudadano, como parte de un plan de desregulación estatal.

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