Un nuevo marco internacional, publicado en la revista científica The Lancet Diabetes & Endocrinology y respaldado por diversas sociedades científicas, propone abandonar el uso del Índice de Masa Corporal (IMC) como único criterio para diagnosticar la obesidad. La herramienta, que durante décadas fue el estándar para identificar el sobrepeso y la obesidad, presenta limitaciones que, según los especialistas, generan diagnósticos imprecisos.

El documento advierte que el IMC es útil como tamizaje inicial, pero no diferencia entre masa muscular y grasa corporal ni identifica dónde se acumula esta última. Por ello, el jefe del Grupo de Obesidad del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Vidal, señaló que “el diagnóstico basado sólo en el IMC es muy imperfecto por esa relación moderada que existe entre IMC y la adiposidad”. La propuesta plantea que el diagnóstico debe considerar otros factores clínicos, como la distribución de la grasa corporal, la presencia de enfermedades asociadas, la funcionalidad del paciente y su historia médica, con el objetivo de identificar con mayor precisión el riesgo para la salud.

En el Perú, la obesidad sigue en aumento. Según datos del Observatorio Nacional de Prospectiva del CEPLAN, la prevalencia en adultos pasó del 21 % en 2017 al 25,7 % en 2024, lo que evidencia un incremento sostenido. Además, más del 60 % de la población peruana mayor de 15 años presenta exceso de peso, una condición relacionada con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. El documento subraya que dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos distintos, lo que refuerza la necesidad de un enfoque más integral.

Los especialistas recomiendan complementar el IMC con mediciones como la **circunferencia de cintura** y el **índice cintura-altura**, herramientas que permiten estimar la cantidad de grasa abdominal. El consenso internacional plantea como referencia una circunferencia de cintura superior a **102 centímetros en hombres** y **88 centímetros en mujeres**, aunque estos valores pueden variar según la población evaluada. Asimismo, considera que una relación cintura-altura superior a **0,5** representa un mayor riesgo metabólico. Añadió que **“dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos de salud abismalmente diferentes”**, debido a que la distribución de la grasa corporal influye directamente en el riesgo de enfermedades metabólicas. La nueva guía también incorpora hasta **18 criterios clínicos** para establecer el diagnóstico de obesidad clínica. Para **Samira García**, directora médica de **Adium Perú**, este cambio permitirá evaluar mejor el estado de salud de cada paciente. **“Esta nueva mirada permite entender mejor el riesgo real de cada persona y evitar simplificaciones que pueden retrasar la atención. La obesidad es una de las principales amenazas para el envejecimiento saludable y debe abordarse con seriedad médica, no con culpa ni estigma”**, afirmó. La especialista señaló que el tratamiento debe ser individualizado y puede incluir cambios en el estilo de vida, alimentación saludable, actividad física, apoyo psicológico, medicamentos aprobados o cirugía bariátrica, según la evaluación médica.

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